Los 20 puntos de la Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común (EBC) presenta un modelo económico alternativo que supera la dicotomía entre capitalismo y comunismo, para maximizar el bienestar de nuestra sociedad. La asociación ReGenera se responsabiliza de la coordinación del Campo de Energía (Grupo de trabajo) de la EBC – Murcia. Esta semana, la EBC participará en Univerde (Murcia), por lo que aprovechamos para presentar los 20 puntos que resumen la propuesta (texto modificado y adaptado de la web de la Economía del Bien Común.):

1. La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: Confianza, Cooperación, Aprecio, Democracia, Solidaridad. Distintas investigaciones científicas sugieren que conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad de los seres humanos.

2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las coordenadas ‘afán de lucro-competencia’ por ‘cooperación-deseo de bienestar público’: Los empresarios con espíritu de cooperación serán recompensados. La actitud competitiva conlleva desventajas.

3. El éxito económico no será medido primando la cantidad de dinero obtenido, sino con el balance del bien común (a nivel de empresas) y el producto del bien común (a nivel de sistema). El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas. Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. Mejorando los resultados del balance del bien común de las empresas en una economía nacional, mejorará el producto del bien común.  

4. Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado se verá, por tanto, más favorecida para los productos y servicios de actores éticos, que los de los no-éticos, indecentes y no ecológicos.

5. El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero pasa de ser fin a ser medio. Éste sirve sólo para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: Aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para: inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (éstos dejarán de existir), o aportaciones a partidos políticos.

6. Como el beneficio financiero es ahora un medio, y deja de ser un fin, las empresas pueden esforzarse hacia su tamaño óptimo. No tienen que temer ser adquiridas, o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la presión del crecimiento o anexión.

7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todas las ramas. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensados con resultados del balance del bien común positivos. Las empresas van formando una red de aprendizaje solidaria, la economía se transforma en un sistema ‘win-win’.

8. Las diferencias de ingresos y riqueza se limitan mediante debate y por decisión democrática: ingresos máximos de 20 veces el salario mínimo, por ejemplo. Propiedades que no excederán los 10 millones de euros, el derecho de cesión y herencia, 500.000 euros por persona, en empresas familiares a 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites se repartirá en forma de “dote democrático” entre todos los descendientes de la siguiente generación: el mismo de ‘capital inicial’ significa mayor igualdad de oportunidades (los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica).

9. En grandes empresas, a partir de un elevado numero de empleados (por ejemplo, más de 250), los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá estar representada a través de “parlamentos económicos regionales”. El gobierno no posee derecho decisorio o de intervención en empresas publicas.

10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad, junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía, o comunicación: la infraestructura básica.

11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al bien común y, como todos ellos, controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo social. Los mercados financieros en la forma actual ya no existirán.

12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes, se establece una cooperación monetaria global en base de una unidad de cálculo (“globo”, “terra”) para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE una zona de comercio justo (Zona del Bien Común) con estándardes armonizados o en la que la tarifas aduaneras estén en consonancia con el resultado del Balance del Bien Común de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una Zona del Bien Común en la ONU.

13. A la naturaleza se concede un valor propio, por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesita un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, puede utilizar una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto será el final de la especulación inmobiliaria, la compra de grandes extensiones de tierra en países en desarrollo por parte de grandes compañías y el latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre la propiedad de tierra.

14. El crecimiento económico ya no es un objetivo; sin embargo, sí lo es la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones hacia un nivel globalmente sostenible y justo. El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o siquiera llevar una vida en dignidad. Personas privadas y empresas serán incentivadas de medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo.

15. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, deseada por mayoría, de 25 a 33 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otros tres campos de trabajo de gran importancia: trabajo de relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), trabajo de crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, jardín, ocio), trabajo en la política y actividades públicas.

16. Por cada diez años de trabajo se disfruta de un “año sabático” que será financiado a través de un salario mínimo sin compromisos. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo en un 10 por ciento, estando encaminada a reducir la tasa de desempleo en la Unión Europea.

17. La democracia representativa se complementará con la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana debería poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar la constitución y poder controlar las infraestructuras de abastecimiento – ferrocarril, correos, bancos -. En una democracia real los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana deberían coincidir. Para ello, es necesario el desarrollo de un Derecho General de colaboración y control por parte de la ciudadanía soberana.  

18. Los veinte puntos de la economía del bien común deben madurar en un amplio proceso de base, donde se debatirán antes de que se conviertan en ley por una asamblea económica elegida por voto directo. El resultado será votado por el pueblo soberano democráticamente. Lo que sea aceptado, se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía soberana. Aparte de la asamblea económica del bien común habrá otras convenciones para desarrollar la democracia: convención para la educación, convención para los medios de comunicación y una convención para la creación de bienes democráticos.

19. Para familiarizar a los niños desde una edad temprana con los valores de la economía del bien común y poderlos practicar, se debe construir un sistema educativo orientado al bien común. Esto requiere una forma diferente de colegios así como otros contenidos, por ejemplo: educación emocional, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza.

20. En la economía del bien común, el éxito empresarial tendrá un significado muy diferente al que actualmente recibe, se demandarán otras cualidades de liderazgo. Ya no se buscan los directivos más despiadados, egoístas, y ‘racionales con los números’, sino las personas que actúan de forma competente y con responsabilidad social, que son compasivos y empáticos, que ven en la participación una oportunidad y un beneficio, que piensan en la sostenibilidad a largo plazo. Ellos serán los nuevos modelos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.