Estereotipos y normas sociales, ¿siguen afectando a la carrera profesional de hombres y mujeres?

A fecha de hoy todavía bastante. Los estereotipos, esto es,  los comportamientos esperables de las personas, influyen notablemente en “elección” de las carreras profesionales de mujeres y hombres.

El informe PISA ofrece una evolución de los resultados de los sistemas educativos, medido a través de la valoración del rendimiento del alumnado en competencias consideradas clave, como son la lectora, la matemática y la científica. Para los países de la OCDE la diferencia media de los resultados en las pruebas matemáticas es favorable para los niños, con 11 puntos de diferencia.

Pero esta diferencia media no es homogénea por países. En España y Portugal la cifra es de 18 lo que les sitúa en el lado de la mayor diferencia. En el otro extremo se encuentra Finlandia con 1 punto a favor de los niños, y Bélgica con 6.  Esto parece indicar que las diferencias no están tanto en el ámbito genético sino más bien en el cultural.

¿Y cómo estamos a este respecto en nuestro entorno inmediato? Pues ciertamente hay mucho margen de mejora.

Si analizamos las opciones en los ciclos profesionales por sexo, según los datos de 2008 del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia, tenemos estos resultados:

Estética y Educación Infantil tienen una presencia del 100% de mujeres. Aún hoy el cuidado de otras personas es un rol profundamente femenino y como tal es prolongado en la elección académica y profesional. En el otro extremo estudios como Automatismo y Electrotecnia, apenas un 4% de presencia femenina, un entorno tecnológico todavía muy ajeno a la mujer.

Esta pauta se da también en la educación superior, el gráfico nos muestra la presencia de mujeres en los diferentes grados de la Universidad Politécnica de Cartagena en 2009:

Apenas un 15% de mujeres en la escuela de ingeniería industrial, más de un 70% en la de Turismo.

Investigaciones realizadas por Gendered Innovations,  a las que hace referencia Inés Sánchez de Maradiaga en el Libro Blanco sobre la situación de las Mujeres en la Ciencia Española, muestran resultados en este sentido: la imagen del “científico” sigue siendo abrumadoramente masculina; los niños tienden a autocalificar su competencia matemática como más alta que las niñas de igual habilidad, lo que incrementa la probabilidad de que estudien ciencias, de manera que la elección de carreras es en parte consecuencia de una idea sesgada de aquello en lo que uno es bueno, más que en la aptitud o el interés reales.

Y las conclusiones van más allá:

  • Las características propias del liderazgo se consideran incongruentes con los roles de género de las mujeres, de manera que las mujeres se enfrentan a prejuicios en la evaluación del liderazgo;
  • las mujeres asertivas son percibidas como competentes, pero desagradables, lo que produce sesgos en las decisiones de contratación;
  •  las mujeres exitosas pueden sentirse “impostoras” y muestran falta de confianza en sus logros y habilidades;
  • el “stereotype threat” afecta negativamente al desempeño de las mujeres en la ciencia.

¿Y por qué las mujeres deberían estar plenamente incorporadas al ámbito de la ciencia y la tecnología?… por sintetizar:

  • La actual sub_representación desperdicia  el talento y el potencial creativo de una  parte importante de la población.
  • Es una cuestión de aprovechamiento de los recursos del territorio.
  • Es una cuestión de justicia social
  • Y sobre todo, creemos en la igualdad real y efectiva

 

 

 

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