En busca del Valle Encantado: Visita a Valle de la Paz en Valle de Bravo (México)

“Hablamos de innovación, rentabilidad, productividad, cambios… pero a menudo nos encontramos con personas y empresas preocupadas por la felicidad, la propia y la de los alrededor, ¿por qué hacer algo si no nos hace feliz?

Muchas de las personas que se cruzan en nuestro camino dicen ir en busca de la felicidad, como si del Valle Encantado se tratase. Se adentran en una compleja senda desconocida que es el mundo de los deseos, las metas, la psicología y la razón.

Unos la buscan haciendo listas de “cosas que me hacen feliz”, otros comienzan a devorar libros de autoayuda, invierten dinero en terapias, yoga… u otras muchas formas de emprender dicha aventura. Y todo para llegar a elaborar un plan de acción, que difícilmente se puede llevar a cabo, cómo los propósitos de fin de año.

Y la realidad es que somos nosotros mismos los que tenemos la capacidad de encontrar la felicidad…”

El grupo de visita

Comienzo este relato con un párrafo que leí en una revista en el avión, justo  cuando regresaba de mi último viaje a México en el que visité la Fundación Valle de La Paz, y pensé en la lección sobre la felicidad que había aprendido en esa visita.

Aprovechando un viaje de trabajo contacté con ellos a través de Yolanda Suárez del Real su directora general, a la que conozco a través de la Economía del Bien Común en México. Yolanda, amablemente organizó un día de convivencia con Dieter el médico fundador e impulsor del proyecto.

La Fundación Valle La Paz tiene su origen en el Rancho La Paz, fundado en el año de 1998 por Dieter le Noir Guyot.  Es una organización de la sociedad civil sin fines de lucro, dedicada a promover una iniciativa holística de desarrollo sustentable.

La región donde se desarrolla la acción comunitaria se localiza en la porción alta de la cuenca hidrológica de Valle de Bravo en el Estado de México. Esta zona se encuentra habitada por comunidades consideradas como zonas de alta marginación.

Estas comunidades no cuentan con servicios médicos, solo disponen de vivienda precaria, carecen de agua potable a pesar de encontrarse en una cuenca hidrológica, su alimentación es muy deficiente en nutrientes indispensables para la salud y el desarrollo físico, reciben educación en condiciones muy desfavorables y abandonan la escuela a muy temprana edad. El bosque de su entorno se encuentra cada vez más amenazado por la tala inmoderada.

Comunidades

El propósito de la fundación no se limita al asistencialismo, sino que consiste en estimular y acompañar el desarrollo humano a través de la educación, el ejemplo del trabajo y la solidaridad. Vienen trabajando desde el 2012 en beneficio de las comunidades y parten del modelo consolidado en Rancho La Paz (desde hace 14 años) cuyo lema es: Sanar la tierra para sanar el hombre. “No se trata solamente de la degradación de la naturaleza, sino de la degradación de nuestra conciencia de la naturaleza. El que la naturaleza necesite curarse es un hecho que guarda una relación directamente proporcional a la medida en que nuestra conciencia de la naturaleza está enferma” – Goethe.

En Valle La Paz se promueve una cultura salutogénica basada en la integración de la agricultura, la educación y la medicina, con el fin de contribuir al mejoramiento de la salud del ser humano y su entorno. Se vincula estrechamente estos tres pilares para fomentar el desarrollo integral de las comunidades circundantes. “Agri-cultura”: parcelas de plantas medicinales, parcelas demostrativas, huertos frutales, granjas de traspatio, cultivos productivos. “Educación”: mejorar la infraestructura y la dotación de materiales didácticos, apoyar el aprendizaje de la lectoescritura y las matemáticas, brindar apoyo académico a los alumnos rezagados, impartir talleres para adolescentes y padres de familia, llevar a cabo cursos de verano con actividades deportivas, artísticas y académicas, organizar coros con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Y “Salud”: consulta médica rural, operación de comedores apropiados, desayunos calientes balanceados, preparados y servidos bajo la supervisión de una nutrióloga,  medicamentos homeopáticos, medicamentos alopáticos y remedios herbolarios, antropometría y seguimiento epidemiológico.

Cultivos

Las premisas en las que se basan son:

  • La salud del hombre depende de la salud de la tierra, mientras que la resiliencia de la tierra depende del estado de salud y el nivel de conciencia del ser humano.
  • Promover una medicina integrativa, basada en un hábitat sano, alimentos biológicamente cultivados, métodos curativos suaves y seres humanos responsables que participen de manera activa, a nivel tanto mental como emocional, en mejorar su salud.
  • La biodiversidad es el fundamento de la salud vegetal, animal y humana, y por ello, respetamos todas las formas de vida.
  • Valorar los alimentos orgánicos producidos mediante métodos respetuosos con el ambiente y promover el uso de plantas medicinales para mejorar la salud del ser humano.
  • Solo un ambiente armónico y, por ende, saludable, le brindará al ser humano el contexto necesario para que pueda manifestar todo su potencial.
  • El futuro de la salud pública dependerá, en gran medida, de la unión de pequeñas comunidades económicamente sustentables, cimentadas en una cultura agraria respetuosa.
  • La educación, a través de la ciencia, debe enfocarse en generar una conciencia cada vez mayor de la interrelación que existe entre todos los sistemas vivos.
  • Reconocer, preservar y promover la belleza de la naturaleza. La estética y la ética son dos conceptos que están íntimamente ligados a través de un punto de encuentro común: el arte.

La fundación busca involucrarse activamente con gente que comparta y trabaje con estos valores, y quieren hacer replicable su modelo.

Después de dos horas y media de viaje desde México DF, me integré en todo su proyecto de la mano de Yolanda y de las palabras de Dieter, y me transporté a otro mundo, a otro lugar, a un Valle Encantado donde experimenté que una vida feliz es posible.

En el día que compartí con ellos aprendí mucho más que en charlas y charlas sobre el cambio, sobre la sustentabilidad, sobre la ecología. Ellos dedican su vida a este proyecto, lo viven, y a pesar de las dificultades siguen ahí, porque su razón de vivir es esa. No están en un proyecto más dentro de sus vidas, están en el proyecto de su vida y por eso te enseñan a vivir.

Ciertamente respiré esa felicidad de la que creo hablé al principio, y ciertamente la felicidad la hacemos al hacer las cosas que nos hacen felices, y se puede, ellos lo demuestran con su experiencia. En la comida que compartimos con su madre, hablábamos Dieter y yo sobre cómo hacer para sostener este proyecto en el tiempo, y sobre la necesidad económica del mismo, en la conversación, su madre me dio una lección que nunca olvidaré cuando le contestó a Dieter: “…es cierto que hay que hacer el proyecto sustentable en el futuro, pero los 14 años que llevas viviendo esta felicidad ya han merecido la pena el esfuerzo…”

El lago

Creo que con esa frase resumo esta experiencia maravillosa que tuve en un lugar remoto de México, donde pequeñas gentes haciendo pequeñas cosas (yo diría que ya son grandes) pueden cambiar el mundo.

Es interesante que difundamos estas iniciativas, si queréis saber más del proyecto en www.vallelapaz.org

Pepe Valcárcel

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