De listos y de tontos

Vivimos en una sociedad consumista, donde la información sobre productos, servicios y demás nos bombardean con ofertas, mejoras de vida, estabilidad, satisfacción por tener algo que creemos que necesitamos… y en general todo basado en obtener felicidad a corto plazo y con una filosofía que nos dice que “lo justo no es suficiente”.

Desde mi punto de vista, toda esta filosofía consumista es el producto de un egoísmo humano desarrollado. De alguna manera, unas pocas personas han querido tener más de lo que realmente necesitan, y en muchos casos a costa de lo que sea, siendo este comportamiento admirado y tomado como ejemplar y contaminándonos a todos (es decir, a la sociedad), produciendo una ola de egoísmo en el que solo importa la felicidad individual, hasta tal punto que hemos olvidado que somos una especie, y como tal deberíamos pensar en conjunto y ayudarnos entre nosotros.

Hoy en día todo vale, siempre que no esté tipificado como delito en un código penal, y lo peor es que, como he dicho anteriormente, está bien visto.

Hoy en día si tienes un pequeño accidente con el coche, le sacas le pasta al seguro y te compras un coche nuevo, eres un crack, eres un tío listo; es más, cuando estamos en esta circunstancia, si alguien te dice “eso no está bien”, respondemos con ” seguro que tú habrías hecho lo mismo”. Pero eso sí, luego nos quejamos de que pagamos un disparate de seguro y que, claro, como es obligatorio, se aprovechan y ponen los precios que les da la gana.

Estos son los listos. Por otro lado el consumismo distingue otra especie: los tontos, es decir, los honrados con principios, los que si ven que a una señora se le ha caído un billete de 20 euros, lo recogen y van detrás de ella para devolvérselo.

En resumen, todo esto es una sencilla forma ejemplificada de hablar de lo que está pasando en nuestra sociedad, donde en realidad todos tenemos una parte tanto de listos como de tontos.

Una de las ideas que bajo mi punto de vista comparto con Regenera es que para apartar el consumismo destructivo hemos de empezar por cambiar estos conceptos, donde el listo sea el que sabe ganarse la vida con honradez y honestidad, simplemente aportando cosas útiles a los demás, y donde el tonto sea el que se gana la vida a costa de los demás. Desde mi punto de vista, esto sería un principio básico de una revolución mundial, la revolución de la conciencia.

José Francisco Marín Bañón
Socio de ReGenera

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