I Jornada Cáncer y Trabajo

 

 

Estamos aquí para pasar una tarde de trabajo juntos . Las personas que nos hemos reunido aquí nos vemos obligados de una u otra manera a relacionarnos unos con otros. El propósito de esta Jornada es escucharnos y comprendernos.

Cuando desde la Asociación ReGenera y el Proyecto Integra(das) vimos la necesidad que teníamos de crear un marco de convivencia donde el nuevo paciente , activo , joven y superviviente, pudiera expresar a los organismos y empresas sus nuevas necesidades , algunos amigos nos dijeron que con el cáncer esto no era necesario , ya que había mucha sensibilización sobre esta enfermedad. Nuestros amigos no habían pasado por el diagnóstico. Compartimos la opinión de que la sociedad está sensibilizada , pero la realidad es otra. El tejido empresarial español está formado en un 90% por PYMES , y la ley dificulta a éstas aplicar políticas sociales y de integración a la vida laboral como a nosotros , los pacientes, nos gustaría.

También otro miembro de ReGenera nos dijo que últimamente organizábamos muy pocas actividades relacionadas y relativas al mundo económico. Es ahora ese momento: vamos hablar de economía , la de todos , porque vamos hablar del Derecho al Trabajo. De los derechos que pueden desaparecer cuando te diagnostican una enfermedad, y tendrás la doble condena, la del diagnóstico, el estigma de la enfermedad y las dificultades laborales.

Pero no queríamos que fuera una Jornada dónde enfaticemos en el victimismo, queriamos enfatizar en la colaboración, en la concienciación y en la movilización (hacer cosas juntos para avanzar en hacer efectivos los derechos que en esta sociedad nos hemos reconocido).  En el espíritu de la creación de ReGenera siempre ha estado la economía del bien común y en el espíritu de la creación de Integra(das) siempre estuvo, precisamente,  integrar a todas las partes que forman parte de este largo proceso y empoderar al paciente en la toma de sus decisiones , pero cuidado con el término que podría llevarnos a la individualización y por tanto alejarnos de la cohesión social.

El reto que nos plantemos es complicado: al igual que ahora ya sabemos que biológicamente hay una gran variedad de cánceres y que cada vez más los tratamientos biológicos son individualizados, nuestro reto es llegar a comprender que la incorporación al trabajo de estos pacientes también debe ser lo más personalizada e individualizada posible. Para ello tenemos que incorporar las medidas psicosociales a las valoraciones. Porque no hay una única manera de vivir esta experiencia y tenemos el derecho de sentir y expresar todas las diferentes emociones.

Garantizar la protección laboral y el bienestar económico de las personas enfermas de cáncer. Dar soporte a las personas afectadas comporta reconocer el impacto de las secuelas de los tratamientos y garantizar sus derechos económicos. Cada año 215.000 personas son diagnosticadas de cáncer. A muchas de ellas la enfermedad y los tratamientos les causarán una serie de secuelas que les impedirá reincorporarse a un mercado laboral caracterizado por su escasez y su discriminación de edad y género  pero también de enfermedad.

Las personas afectadas se ven abocadas a la pobreza, a la precarización y a la exclusión social, en muchos casos .

Las cicatrices invisibles son las secuelas a nivel emocional y socioeconómico que no se destacan en los titulares de prensa de las campañas de concienciación.

La supervivencia no consiste en alargar la vida sino en garantizar una vida digna.

Estas críticas suelen estar silenciadas por 2 motivos:

El primero hace referencia a las instituciones y algunas organizaciones que tienen puesto el enfoque en la supervivencia biológica y no tanto en que sea una supervivencia digna.

El segundo, reflexiona sobre el sentido de la supervivencia, visibiliza el impacto de las secuelas, identifica los factores estructurales que ponen en peligro el bienestar después de los tratamientos y enfatiza que no se ha de confundir la calidad de vida o la salud. El discurso oficial tiende a confundir la supervivencia con la salud.

La OMS recuerda que la salud no es la ausencia de la enfermedad

El bienestar biológico, psicológico y social, esa integración, es salud.

La salud, por tanto, también depende de la coordinación de las políticas ligadas al empleo, a la atención a la  discapacidad y a los servicios sociales.

Encontramos  entre el público muchos pacientes que se animaron a preguntar, sobre cuestiones generarles ,ya que el motivo de la Jornada era poder trabajar y poner las bases generales de cómo mejorar el sistema existente no de responder a cuestiones individuales . Pero sí que en las 3 mesas se intentó recoger la diferente casuística, desde pacientes a las que les han concedido la IP sin quererla y alejándolas de sus proyectos vitales como otras que con 60 años no se sienten capaces de hacer su trabajo y por ello han de dejarlo en menoscabo de su renta y de su jubilación.

Capítulo aparte son los desempleados y los autónomos. Estas situaciones son reales y frecuentes en un País donde hemos tenido el 26% de paro y donde la cotización del autónomo nos sitúa en las tasas más altas frente a los otros países de la UE .

Podríamos pensar en muchas propuestas, por ejemplo en:

Fomentar la ocupación a través de subvenciones a las empresas, programas de segunda oportunidad, medidas de reciclaje profesional y ayudas económicas.

Incorporar la perspectiva laboral desde el minuto 0 del diagnóstico de un cáncer, para instaurar una rehabilitación ligada a esa situación y ese tratamiento, específicamente

Asegurar jurídicamente la no discriminación por razón de enfermedad etc… podríamos, podemos, pensar muchas propuestas, este fue el fin de estas jornadas: reflexionar sobre lo que tenemos y hacer propuestas que puedan mejorar la situación en el futuro, en resumen, hacernos ver, hacernos oír.

Mesa redonda de partidos políticos – Elecciones autonómicas y Municipales

El pasado 26 de Marzo ReGenera Consciencia de Cambio celebró el primer acto de presentación amplia de opciones políticas, de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales. El objetivo de nuestra asociación era conocer, de primera mano, las propuestas concretas que las distintas formaciones que participan en la Región de Murcia tienen respecto a temas que a todos nos interesan. Para ello tenemos la satisfacción de haber conseguido finalmente el compromiso de asistencia de todas las formaciones que se presentan a las elecciones, aunque a última hora se excusó la ausencia de Ciudadanos. Así, llevamos a cabo el primer debate o acto con amplia representación política en la región en esta campaña de elecciones autonómicas, pero también, reuniendo por primera vez en el periodo de campaña a representantes destacados de las siguientes formaciones:

PP: Enrique Ujaldón

PSOE: Enrique Ayuso

Ganar la Región de Murcia (IU/AI): Esther Herguedas (número 2)

EQUO: Antonio Soler (cabeza de lista)

PODEMOS: Óscar Urralburu (cabeza de lista)

UPyD: César Nebot (cabeza de lista)

VOX: Daniel Ruiz (Cabeza de lista)

mesa redonda(1)

Tras la presentación del acto por parte de nuestro compañero Antonio Ángel Pérez, el periodista de Onda Regional Paulino Ros tuvo la gentileza desinteresada de moderar un acto de hasta tres horas de duración, en el que pusimos a prueba un formato novedoso: preguntas concretas sobre temas concretos a las que respondieron sucesivamente todos los representantes políticos, sin posibilidad de réplica o debate entre ellos, y con un tiempo breve y medido en cada caso. De esta manera pudimos escuchar propuestas, compromisos y diferencias programáticas específicas en torno a las siguientes grandes temáticas: Corrupción y buen gobierno, agua y medio ambiente, empleo y empresa, deuda pública, educación, sanidad, infraestructuras. Resulta muy destacable que es la primera ocasión en la región de Murcia en la que se ha llevado a cabo un acto con esta amplia representación y con este tipo de formato. Las preguntas formuladas a los representantes políticos no vinieron sólo desde la organización de ReGenera, sino que se trasladaron también numerosas cuestiones recogidas previamente de entre las empresas asociadas a REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), así como preguntas que durante la marcha del evento fueron recogidas por escrito de entre los asistentes.

El acto, que se encuentra grabado íntegramente y puede visionarse tanto en este post como en nuestro canal Youtube, ha supuesto para ReGenera un importante esfuerzo tanto personal como económico, debido a los requerimientos técnicos y humanos que ha presentado, por lo que unas doce personas de nuestra asociación estuvieron implicadas en distintos aspectos para la preparación, grabación y buen desarrollo del evento. Sin duda ha valido la pena. La experiencia ha sido enriquecedora, y las valoraciones de los asistentes (recogidas al final en tarjetas de puntuación) sobre la idoneidad del formato, la medida en que el evento había ayudado a conocer las diferencias concretas de los distintos grupos políticos, y la valoración general del mismo, nos llevan a apreciar que un 80% de las personas que nos respondieron se consideraban muy satisfechas o adecuadamente satisfechas con todos estos aspectos.

Con todo este esfuerzo consideramos que hemos realizado satisfactoriamente la parte más difícil y trabajosa de la actividad, pero con ánimo autocrítico debemos admitir que no hemos sabido llegar suficientemente a los medios de comunicación, para que el evento tuviese la divulgación y el impacto que merecía. Desde aquí hacemos un llamamiento de ayuda y colaboración a aquellos socios que puedan tener alguna habilidad o conocimiento sobre cuestiones mediáticas, para que puedan enriquecer en lo sucesivo el alcance de nuestras acciones. De momento, nos sentimos sinceramente agradecidos al periodista Paulino Ros, que se ha comprometido a compartir con nosotros un informe con sus apreciaciones periodísticas y apuntes de mejora futura en tal sentido. Esta reunión se comunicará próximamente, y todos los socios serán invitados a participar.

Os dejamos el vídeo íntegro de la mesa redonda, cortesía de nuestras/os compañeras/os que tan duro trabajaron para hacer posible tanto el evento y como este vídeo:

Vídeo de la presentación de El Mundo Necesita Terapia

El Mundo Necesita Terapia es el libro que ReGenera ha editado para descarga gratuita a través de nuestra web, gracias a la cesión realizada por nuestro compañero y autor Pedro Jara Vera. En Marzo de 2014 se grabó en Granada esta conferencia que compartimos de forma integra, y que replica la que supuso su presentación oficial en Murcia, en Diciembre de 2013. Nuestro compañero Miguel Angel García introduce a la conferencia de Pedro con una breve presentación del proyecto de ReGenera.

 

Cambiar el mundo a través del consumo responsable: el sistema agroalimentario

Esther Vivas nos habla de los mitos y las consecuencias del sistema agroalimentario actual: las causas del hambre, las consecuencias de la globalización, la destrucción de la agrodiversidad (diversidad de variedades de plantas y animales domesticadas), empobrecimiento del campesinado y la inseguridad alimentaria.

Los mitos del Sistema Agroalimentario – Esther Vivas from ATTAC.TV on Vimeo.

‘Si el todo cae, caeremos con el todo’

Artículo originalmente publicado en PEmagazine

¿Alguien se ha preguntado alguna vez por qué continuamente hay libros de autoayuda entre los ‘best sellers’? Yo me pregunto: ¿a quién ayudan los libros de autoayuda si continuamente la gente compra uno detrás de otro? ¿No estarán esos libros precisamente promoviendo el inmovilismo y el mero entretenimiento, la alimentación de los esquemas sociales de siempre? ¿No estarán esos libros perjudicando a la gente en vez de ayudándola? Por suerte, siempre hay excepciones, aunque esos libros no salgan en ninguna de las grandes editoriales, como El mundo necesita terapia, del psicólogo Pedro Jara.

Pedro Jara es psicoterapeuta y profesor de Psicología Básica y Metodología de la Universidad de Murcia, también especialista en hipnosis clínica, y ‘El mundo necesita terapia’ es su segundo libro, autoeditado y distribuido gratuitamente en Internet a través de la asociación Regenera.

Acabo de sentarme en la mesa de una cafetería de una ruidosa plaza para entrevistarle. Mientras conversamos un poco, antes de comenzar con las preguntas, ya percibo esa serenidad, entereza y determinación que desprenden las personas sabias que no tienen que alimentar ningún ego y que no utilizan las palabras para presumir. Está claro. Pedro Jara no es un escritor corriente ni un individuo del montón, para nuestra desgracia, pues no podría haber nada mejor en el planeta que una plaga de ‘Jaras’.

La gente que estime las grandes editoriales, puede pensar que por el hecho de autoeditar el libro y distribuirlo gratuitamente por Internet, no debe merecer la pena. ¿Qué le dirías?
Bueno, yo a priori no tengo nada contra las grandes editoriales, aunque sí contra su habitual visión estrictamente comercial. Me habría encantado que mi libro anterior, Adicción al Pensamiento, contara con el apoyo y divulgación de una gran editorial. Pero si alguien piensa que lo que vale la pena se mide por dinero y por número de ejemplares vendidos, entonces estaría confundiendo cantidad con calidad, que no tienen porqué estar reñidas pero, sin duda, muchas veces lo están. Éste es precisamente uno entre los síntomas que denotan cómo el Mundo necesita terapia. Lo que yo he querido hacer con este librito es simplemente darle coherencia al contenido con la difusión, porque deseo que el mensaje corra libremente y lo más lejos posible, así como impulsar el proyecto de ReGenera para el desarrollo de su escuela de transformación personal y social. En este momento eso me interesa más que la posibilidad de ganar fama y dinero. Ya gano lo que necesito con mi trabajo, y fama no necesito ninguna. 

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He leído en tu libro que la gente que suele llegar a los puestos de estatus más alto, aquellos líderes que nos dirigen, suelen ser los que tienen un desequilibrio psicológico mayor, debido a lo que tú llamas ‘mecanismo de hipercompensación’, y que, además, entre ellos abundan los psicópatas. ¿Cómo puede ser? Es aterrador.
Lo que digo es que cabe esperar lógicamente, a tenor de nuestros conocimientos actuales, una cantidad desproporcionadamente elevada de personas inconvenientes para el buen gobierno en los altos puestos de liderazgo económico y político. Es así porque la estructura y la dinámica de nuestros sistemas de recompensa y castigo, y la medida del éxito que se establece en nuestra sociedad, favorece a las personas que tienen pocos escrúpulos y frenos morales, que se mueven por intereses muy egoístas, y que a la vez poseen altas habilidades persuasivas y de carisma social. Y éstas son las características que definen de manera clara a las personalidades psicopáticas. La gente suele pensar que la psicopatía va unida a la agresividad y la violencia, pero lo cierto es que son cosas distintas, que pueden coincidir o no. Existen demostradamente muchos psicópatas educados, bien formados y con éxito profesional y social, nada violentos, extraordinariamente capaces de poner en marcha la manipulación y la usura de “guante blanco”. Nuestras estructuras de recompensa y nuestra medida imperante del éxito son idóneas para ellos. El caso de los hipercompensadores puede ser algo más difícil de entender, porque implica comprender que existen mecanismos inconscientes de defensa en virtud de los cuales muchas personas acomplejadas, carentes de una buena seguridad básica, de un sentimiento autónomo de valía personal y tal vez con importantes vacíos afectivos, luchan en su vida denodadamente por escapar de esos sentimientos haciendo esfuerzos compensatorios por irse al lado opuesto. Las personas más dispuestas a invertir energía en acceder a puestos de reconocimiento social, de poder, de estatus, son con mucha frecuencia personas con grandes carencias psicológicas que buscan ahí una forma de pseudoterapia. Es el “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Esto es algo bien conocido por cualquiera que se dedique a mi profesión, algo que se da en todos los niveles de nuestra estructura social, y también bien negado habitualmente por las personas que lo padecen. ¿Es aterrador? Es lo que hay. Y sería importante entender que el problema central no está en nuestros líderes, como seres a los que echar la culpa de todo, sino en un paradigma de vida dominante, en unos valores rectores que de hecho favorecen a este tipo de personas, y no a otras más capacitadas para pensar en el bien común. 

Dices cosas tan fuertes como que la espiritualidad bien entendida debe centrarse en el más acá en vez del más allá, que trascender la realidad en vez de profundizar en ella es lo menos espiritual que puede haber. Eres un aguafiestas para varios millones de personas constantemente Iluminados y meditando las 24 horas sobre el vacío.
Pero el valor de una afirmación debe buscarse en los hechos que refleja y en las consecuencias que genera. La contundencia o el aparente tremendismo de unas afirmaciones no es un motivo de descalificación. Otra cosa es que, siendo la autocomplacencia y la búsqueda inmediata de comodidad y seguridad unas fuerzas tan poderosas en las motivaciones humanas, “dar la vuelta a la tortilla” resulta un ejercicio terapéutico desgarrador. No recuerdo quién decía, con lógica y acierto, que cuanto más necesita una persona aplicarse un consejo menos probable es, por definición, que lo haga. Es la gran trampa y mecanismo de autoprotección de la ignorancia y la inconsciencia. Pero quiero dejar claro que yo promulgo el cultivo de la espiritualidad, y el demostrado valor de la meditación como una de sus herramientas básicas. Lo que intento es precisamente depurar y rescatar el concepto, no destruirlo. La espiritualidad ha sido destruida más bien por quienes la han patrimonializado en enfoques religiosos tradicionales o modernos, por quienes la utilizan para despegar de la realidad y construir su mundo etéreo donde todo supuestamente es amor y armonía. Hay una visión dominante de la espiritualidad en la que ésta se convierte en poco más que un autoconsuelo, en un mecanismo de defensa más, y el verdadero problema es que sus efectos aparentemente benefactores tienen un alto precio: dificultan mirar la realidad y actuar de manera atinada y sólidamente correctora sobre ella, precisamente para que no sea preciso el autoconsuelo. No vale el argumento de que si a uno le va bien, bien está; debemos buscar una forma de estar bien que pueda ser duradera y lo más generalizada posible, y eso nunca puede fundamentarse en planteamientos especulativos. Por ello, hay que acabar también con esa falacia de enfrentar el conocimiento científico y objetivo de las cosas con el conocimiento espiritual, porque bien al contrario, una ciencia holística y juiciosamente entendida no hace sino fundamentar la actitud espiritual, que es una forma de percibir y sentir la realidad en sus conexiones menos aparentes y tangibles, y de conectar con nuestra propia humanidad en nuestras dimensiones psicológicas más primarias. No hay dualidad, sólo hay desconocimiento y por tanto enfrentamiento, entre una espiritualidad mal entendida y una ciencia a menudo también sesgada y mal aplicada.

¿No crees que en realidad, lo que le pase al mundo, no tiene mucha importancia, y sí la tiene el bienestar de cada individuo en el presente? Hay un 99% de posibilidades de que el mundo no se salve, pero se pueden crear microestructuras con un sistema diferente al imperante en el que los individuos estén completos y satisfechos, y quizá, sólo quizá, ese cambio individual vaya transcendiendo y contagiándose de unos a otros. Bastante tenemos que hacer en nosotros mismos como para reflexionar sobre cosas que abarcan el planeta entero.
Precisamente hablo de crear esas microestructuras, empezando por el propio saneamiento interior y conectando de forma organizada con otras personas que también apuestan por otros modelos vitales. Pero esos cambios que a pequeño nivel imprimamos a nuestras formas de vivir deben tener también una dirección que entienda y respete las necesidades del planeta entero, y que de forma coherente reclame cambios en las macroestructuras. Y esto esencialmente por dos motivos: primero porque si el todo cae, caeremos con el todo; cuidar nuestro extremo de la embarcación no sirve demasiado si no hacemos algo para que dejen de agujerear el otro extremo. Su parte de la barca también es nuestra barca, y ahora mismo vamos camino del hundimiento de los ecosistemas que conocemos y, con ello, de nosotros mismos. Y segundo, porque en línea con lo anterior, buscar un mundo más sostenible, pacífico y cooperativo no implica que no nos defendamos apropiadamente de los depredadores, sino exactamente lo contrario; frente al sálvese quien pueda está la opción de unir fuerzas e inteligencia para que el lobo no se atreva a entrar, porque de lo contrario un solo lobo puede dominar a treinta corderos y se van al garete la sostenibilidad y el pacifismo. 

¿A qué tipo de persona va dirigido el libro? ¿A quién crees que debería interesarle?
Va dirigido a todo el mundo y debería interesarle a todo el mundo, porque todos experimentamos o experimentaremos las consecuencias de esta patología de la humanidad. Otra cosa es a quién le interese de hecho, y normalmente, como antes comenté, es de esperar que le interese más a quien tal vez lo requiera en menor medida. Por desgracia las personas solemos buscar las ideas y los datos que nos ratifican, no los que nos cambian. Yo no aspiro a que mis libros gusten mucho, sino a que transformen mucho; y al menos en una primera fase, lo que más gusta suele ser lo que menos transforma, porque en general las personas prefieren reconocer lo antiguo que conocer lo nuevo. 

Si el planeta fuera un cliente, ¿sería fácil, difícil o prácticamente imposible? ¿Cuánto tiempo de terapia sería necesario? ¿Cientos de años? ¿Miles?
Es que esa pregunta implica presumir que pueda existir una curación definitiva, y esto no es planteable en realidad. De lo que se trata es de mantenernos orientados en un camino de mejora, de coherencia, de realismo y de sensatez. No se trata tanto de alcanzar un nuevo estatus como de mantener un nuevo estilo. Siempre subrayo que lo importante es el camino, que debemos ocuparnos del presente como si existiera un futuro, y a continuación olvidarnos de ese futuro. Las utopías marcan direcciones, no metas. Pensar en términos de cuán grado de curación alcanzaremos como humanidad, o en qué plazos, sólo nos puede llevar a la desesperación, la indefensión y la rendición, y entonces el problema no es ya que las cosas no mejoren, sino que empeoren más.

Vale, supongamos que esa conciencia de muchas personas evoluciona hacia lo que llamas en el libro un paradigma naturalista. Dejemos por un momento la filosofía y hablemos entonces de cambios concretos, ¿a qué tipo de nuevos comportamientos que podamos visualizar nos llevaría todo eso?
Estupendo, hablemos de cambios concretos. Creo que a lo primero que nos llevaría una conciencia mayoritariamente lúcida es a rodear los parlamentos que en el mundo legislan y gobiernan, a hacer sentadas pacíficas pero multitudinarias e inquebrantables durante días, semanas o meses, hasta que los modelos de democracia se reformaran plenamente para dar cauces ágiles a las iniciativas populares y mostrar plena transparencia. A partir de ahí daríamos poder a las asambleas populares que por toda la geografía mundial decidirían las cuestiones más importantes de cada pequeña comunidad. Decidiríamos así entre todos sobre cómo repartir y supervisar el buen usufructo de la tierra y los recursos naturales, que volverían a ser propiedad de todos… y de nadie. Diseñaríamos nuevos programas y modelos educativos que fundamentaran este paradigma mental necesario para una vida más naturalista. Las empresas pluripersonales irían pasando a convertirse en propiedades cooperativas, limitarían su crecimiento para hacerlo óptimo al tamaño de la comunidad a la que pertenecen y sirven. Limitaríamos por ley las posibles ganancias que cualquiera puede obtener en su trabajo, y sólo podrían ser obtenidas mediante el trabajo, porque iríamos dando carpetazo a la economía financiera. Formaríamos más cooperativas de crédito que apoyaran los movimientos económicos, y el interés del dinero se estipularía por ley como algo limitado a la autofinanciación de este servicio, así que dejaríamos de nutrir por completo a la banca tradicional. Nos convertiríamos masivamente en insumisos energéticos, llenaríamos nuestros techos de placas solares y nos adaptaríamos a lo que las energías renovables pueden ofrecernos. Nos acostaríamos más cercano al anochecer, y nos levantaríamos al amanecer, aparcaríamos coches y cogeríamos bicicletas, caminaríamos mucho más y nos medicaríamos mucho menos. Prohibiríamos los derechos de propiedad sobre semillas, dejaríamos de envenenar masivamente las tierras y los mares, y la agricultura ecológica de pequeños minifundios se convertiría en el centro de la actividad económica, recibiendo mucha mano de obra de las ciudades y de sectores que empezaríamos a minimizar o abandonar, como los sectores de la moda, la publicidad o las finanzas. Consumiríamos productos locales y buscaríamos el mayor autoabastecimiento posible. Construiríamos mucho menos y rehabilitaríamos mucho más. Repartiríamos el trabajo y saldríamos más a la calle para jugar, comunicarnos más sin maquinitas, y disfrutar de entornos más naturales que tenderíamos también a rehabilitar… Podría seguir, pero con esto basta para que se vea la radicalidad de los cambios, y la necesidad de una conciencia clara que los haga posibles, y que minimice los posibles elementos de corrupción que emergieran. Todo lo demás sería seguir cambiando la suciedad de sitio hasta que la podredumbre ya sea inescapable. Una cosa destacable es que esta motivación para hacer lo que es preciso para cambiar resulta particularmente problemática y conflictiva cuando los síntomas, los estados patológicos, traen claros beneficios secundarios. Entonces la balanza entre costes y beneficios del cambio se muestra dubitativa, y es preciso que el paciente pueda ir sintiendo que, estos beneficios secundarios que lo mantienen atado a su estado actual, no son más que migajas comparado con la satisfacción que puede lograr si renuncia a ello. Los pacientes hacen lo mejor que pueden y saben para satisfacer sus necesidades, y por tanto necesitan aprendizaje. Incluso mejorar su motivación es estrictamente una cuestión de conciencia y aprendizaje. Cuando las personas no hacen lo preciso para cambiar a mejor es porque en verdad no saben que el cambio es a mejor, tienen dudas temerosas sobre ello, y se aferran a un mal conocido que como mínimo les es soportable.

¿Qué opinas en concreto de Christian Felber y la ‘Economía del bien común’? ¿Crees que realmente tiene futuro o se quedará sólo en algo teórico bien bonito para hacer unas cuantas conferencias?
En el libro hago una amplia referencia explícita a este modelo porque creo que es el conjunto más completo, coherente y directamente aplicable que se ha diseñado hasta la fecha, como un auténtico bloque terapéutico para la enfermedad del mundo. Es un modelo entre otros posibles, y creo que tiene por supuesto sus limitaciones y carencias, pero posee la gran virtud de que resulta bastante operativo, prende bien en la gente y respeta los principios básicos que necesitamos respetar. He tenido la oportunidad de tratar un poco personalmente con Felber y puedo decir, además, que no sólo es una persona con un conocimiento bastante holístico de la realidad, sino altamente coherente con lo que transmite, y esto es un valor esencial. Sobre si el modelo tiene o no futuro, lo único que me parece sensato decir es que depende de todos nosotros. 

Si pudieras reprogramar a tu gusto el código genético de un ser humano, ¿qué cambiarías?
No soy muy amante de este tipo de fantasías y por eso la verdad es que nunca me lo había preguntado. Suelo trabajar con lo que hay, no con lo que me gustaría que hubiera, pero ya que me preguntas… tal vez sería bueno que, al igual que tenemos un limitador de crecimiento físico para nuestro desarrollo corporal, alguna combinación cromosómica limitara el crecimiento de nuestro ego en niveles mucho más adaptativos. Con eso veríamos solucionado todo lo demás, porque sería como una garantía para la lucidez. Como se trata de una fantasía, tenemos que trabajarnos mucho la conquista de esa lucidez, y el consecuente derrumbamiento de ese ego.

Encuentro con Julen Iturbe

Consultoría artesana en red, nace en 2003, y desde entones Julen ha escrito sobre muchas cosas y sobre todo, de empresa abierta

Julen se mueve por varios territorios y para mí (que lo sigo desde hace cinco años), su principal aportación reside en una mirada abierta, curiosa y crítica hacia la empresa por un lado, y hacia todas las iniciativas que arrancan desde el mundo universitario -público y privado- y desde Escuelas que apoyan el emprendimiento, por otro.

Siempre aprendiendo, reconociendo y agradeciendo el trabajo de otr@s, aportando y buscando un enfoque donde la persona, su entorno, lo local, prevalezca sobre lo global.

La generosidad es otra cualidad de Julen. Cuenta lo que hace, cuelga sus presentaciones e investigaciones, si tiene un proyecto entre manos y quiere aportaciones las pide, y todas las que llegan entran en su blog, para que cualquiera las aproveche. No siente la competencia y si la cooperación y la complementariedad.

Cuando asiste a un evento o lo organiza, y no hay mujeres, siempre se pregunta por qué, y apoya (más) a aquellas que se hacen visibles en este mundo (y acierta, porque son buenas).

Lee mucho y a los que lo hacemos menos, nos viene muy bien sus reseñas y descubrimientos. Se recorre media España cada año en bici y también escribe sobe su mundo interior y lo que observa, con una bella prosa.

Completito, este Julen.

Un día en su blog escribió si había alguien ahí fuera al que poder echar una  mano; le escribí, le conté nuestro proyecto…y quedamos en La Alhóndiga de Bilbao el sábado 21 de octubre.

Es un hombre menudo, de andar pausado, pura fibra, algo tímido y de hablar dulce y humilde. Se muestra más prudente que en muchas de sus entradas, y nuestras dos horas de conversación, nos parecieron un cuartito. Está claro que es una persona que nos puede aportar su sabiduría, empuje y creatividad.

Se ofrece y me pregunta como materializar su colaboración.

Le propongo que venga a Murcia a impartir una ponencia colaborativa, que provoque la interacción, un taller sobre empresa abierta (las horas él las determinará) y una reunión con nosotros para aportarnos ideas, tanto a los contenidos de la Escuela como a la financiación.

Y Julen dice que bien…

Acuerdo cerrado (normal, nadie se resiste a nuestras ofertas económicas) y lo incluiremos en la programación del año próximo, en las fechas que nos indique.

Gracias Julen. Un gustazo y deseando que vengas.

Antonio Ángel Pérez

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“Hay que trabajar menos horas para trabajar todos”

Artículo original de Joseba Elola, publicado en El País

Corría el año 2001 cuando al economista Serge Latouche le tocó moderar un debate organizado por la Unesco. En la mesa, a su izquierda, recuerda, estaba sentado el activista antiglobalización José Bové; y más allá, el pensador austriaco Ivan Illich. Por aquel entonces, Latouche ya había podido comprobar sobre el terreno, en el continente africano, los efectos que la occidentalización producía sobre el llamado Tercer Mundo.

Lo que estaba de moda en aquellos años era hablar de desarrollo sostenible. Pero para los que disentían de este concepto, lo que conseguía el desarrollo era de todo menos sostenibilidad.

Fue en ese coloquio cuando empezó a tomar vuelo la teoría del decrecimiento, concepto que un grupo de mentes con inquietudes ecológicas rescataron del título de una colección de ensayos del matemático rumano Nicholas Georgescu-Roegen.

[frame src=”http://regeneraconsciencia.org/wp-content/uploads/2013/08/serge-latouche.jpg” width=”400″ height=”300″ align=”left” linkstyle=”normal” linksto=”http://forajidosdelanetwar.blogspot.com.es/2011/07/decrecimiento-o-barbarie-entrevista.html”]

Se escogió la palabra decrecimiento para provocar. Para despertar conciencias. “Había que salir de la religión del crecimiento”, evoca el profesor Latouche en su estudio parisiense, ubicado cerca del mítico Boulevard Saint Germain. “En un mundo dominado por los medios”, explica, “no se puede uno limitar a construir una teoría sólida, seria y racional; hay que tener un eslogan, hay que lanzar una teoría como se lanza un nuevo lavavajillas”.

Así nació esta línea de pensamiento, de la que este profesor emérito de la Universidad París-Sur es uno de los más activos precursores. Un movimiento que se podría encuadrar dentro de un cierto tipo de ecosocialismo, y en el que confluyen la crítica ecológica y la crítica de la sociedad de consumo para clamar contra la cultura de usar y tirar, la obsolescencia programada, el crédito sin ton ni son y los atropellos que amenazan el futuro del planeta.

El viejo profesor Latouche, nacido en 1940 en la localidad bretona de Vannes, aparece por la esquina del Boulevard Saint Germain con su gorra negra y un bastón de madera para ayudarse a caminar. Hace calor.

La cita es en un café, pero unos ruidosos turistas norteamericanos propician que nos lleve a su estudio de trabajo, un espacio minúsculo en el que caben, apelotonadas, su silla, su mesa de trabajo, una butaca y montañas de libros, que son los auténticos dueños de este lugar luminoso y muy silencioso.

Pregunta. Estamos inmersos en plena crisis, ¿hacia dónde cree usted que se dirige el mundo?

Respuesta. La crisis que estamos viviendo actualmente se viene a sumar a muchas otras, y todas se mezclan. Ya no se trata solo de una crisis económica y financiera, sino que es una crisis ecológica, social, cultural… o sea, una crisis de civilización. Algunos hablan de crisis antropológica…

P. ¿Es una crisis del capitalismo?

R. Sí, bueno, el capitalismo siempre ha estado en crisis. Es un sistema cuyo equilibrio es como el del ciclista, que nunca puede dejar de pelear porque si no se cae al suelo. El capitalismo siempre debe estar en crecimiento, si no es la catástrofe. Desde hace treinta años no hay crecimiento, desde la primera crisis del petróleo; desde entonces hemos pedaleado en el vacío. No ha habido un crecimiento real, sino un crecimiento de la especulación inmobiliaria, bursátil. Y ahora ese crecimiento también está en crisis.

Latouche aboga por una sociedad que produzca menos y consuma menos. Sostiene que es la única manera de frenar el deterioro del medioambiente, que amenaza seriamente el futuro de la humanidad. “Es necesaria una revolución. Pero eso no quiere decir que haya que masacrar y colgar a gente. Hace falta un cambio radical de orientación”. En su último libro, La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, explica que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto. No se trata de abogar por el crecimiento negativo, sino por un reordenamiento de prioridades. La apuesta por el decrecimiento es la apuesta por la salida de la sociedad de consumo.

P. ¿Y cómo sería un Estado que apostase por el decrecimiento?

R. El decrecimiento no es una alternativa, sino una matriz de alternativas. No es un programa. Y sería muy distinto cómo construir la sociedad en Texas o en Chiapas.

P. Pero usted explica en su libro algunas medidas concretas, como los impuestos sobre los consumos excesivos o la limitación de los créditos que se conceden. También dice que hay que trabajar menos, ¿hay que trabajar menos?

R. Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana. Es la ley del mercado. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor. Esto es más importante y más subversivo. Nos hemos convertido en enfermos, toxicodependientes del trabajo. ¿Y qué hace la gente cuando le reducen el tiempo de trabajo? Ver la tele. La tele es el veneno por excelencia, el vehículo para la colonización del imaginario.

P. ¿Trabajar menos ayudaría a reducir el paro?

R. Por supuesto. Hay que reducir los horarios de trabajo y hay que relocalizar. Es preciso hacer una reconversión ecológica de la agricultura, por ejemplo. Hay que pasar de la agricultura productivista a la agricultura ecológica campesina.

P. Le dirán que eso significaría una vuelta atrás en la Historia…

R. Para nada. Y en cualquier caso, no tendría por qué ser obligatoriamente malo. No es una vuelta atrás, ya hay gente que hace permacultura y eso no tiene nada que ver con cómo era la agricultura antaño. Este tipo de agricultura requiere de mucha mano de obra, y justamente de eso se trata, de encontrar empleos para la gente. Hay que comer mejor, consumir productos sanos y respetar los ciclos naturales. Para todo ello es preciso un cambio de mentalidad. Si se consiguen los apoyos suficientes, se podrán tomar medidas concretas para provocar un cambio.

P. Dice usted que la teoría del decrecimiento no es tecnófoba, pero a la vez propone una moratoria de las innovaciones tecnológicas. ¿Cómo casa eso?

R. Esto ha sido mal entendido. Queremos una moratoria, una reevaluación para ver con qué innovaciones hay que proseguir y qué otras no tienen gran interés. Hoy en día se abandonan importantísimas líneas de investigación, como las de la biología del suelo, porque no tienen una salida económica. Hay que elegir. ¿Y quién elige?: las empresas multinacionales.

Latouche considera que las democracias, en la actualidad, están amenazadas por el poder de los mercados. “Ya no tenemos democracia”, proclama. Y evoca la teoría del politólogo británico Colin Crouch, que sostiene que nos hallamos en una fase de posdemocracia. Hubo una predemocracia, en la lucha contra el feudalismo y el absolutismo; una democracia máxima, como la que hemos conocido tras la Segunda Guerra Mundial, con el apogeo del Estado social; y ahora hemos llegado a la posdemocracia. “Estamos dominados por una oligarquía económica y financiera que tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios que son los jefes de Estado de los países”. Y sostiene que la prueba más obvia está en lo que Europa ha hecho con Grecia, sometiéndola a estrictos programas de austeridad. “Yo soy europeísta convencido, había que construir una Europa, pero no así. Tendríamos que haber construido una Europa cultural y política primero, y al final, tal vez, un par de siglos más tarde, adoptar una moneda única”. Latouche sostiene que Grecia debería declararse en suspensión de pagos, como hacen las empresas. “En España, su rey Carlos V quebró dos veces y el país no murió, al contrario. Argentina lo hizo tras el hundimiento del peso. El presidente de Islandia, y esto no se ha contado suficientemente, dijo el año pasado en Davos que la solución a la crisis es fácil: se anula la deuda y luego la recuperación viene muy rápido”.

P. ¿Y esa sería también una solución para otros países como España?

R. Es la solución para todos, y se acabará haciendo, no hay otra. Se hace como que se intenta pagar la deuda, con lo que se aplasta a las poblaciones, y se dice que de este modo se liberan excedentes que permiten devolver la deuda, pero en realidad se entra en un círculo infernal en el que cada vez hay que liberar más excedentes. La oligarquía financiera intenta prologar su vida el máximo tiempo posible, es fácil de comprender, pero es en detrimento del pueblo.

¿Una voz alternativa que debería ser escuchada? Recomienda la línea de pensamiento de Ivan Illich, humanista y pensador austriaco. “Es un hombre que, en un nivel muy profundo, pone de manifiesto las aberraciones del sistema en el que vivimos.

¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Argumenta que sus ideas y medidas concretas “están todas unidas las unas a las otras”, por lo que no quiere escoger una. A lo largo de la entrevista desliza varias; una de ellas: trabajar menos para trabajar todos.

¿Un libro? Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito (editado en España por Icaria Editorial), de Tim Jackson. “Es muy próximo a mis ideas sobre el decrecimiento”.

¿Una cita? Se remite a Keneth Boulding, uno de los pocos economistas, dice, que comprendieron el problema ecológico, que dijo: “El que crea que un crecimiento exponencial es compatible con un planeta finito es un loco o un economista”.

Serge Latouche es profesor emérito de la Universidad París-Sur y precursor de la teoría del decrecimiento.

“Estamos siendo testigos de un proyecto en contra de la democracia”

Entrevista a Christian Felber (autor de “La Economía del Bien Común” y “Salvemos el Euro”) orignalmente publicada en corresponsables.com.

Empecemos por su libro. ¿Cómo ‘salvar al euro’ en estas circunstancias actuales?

A contracorriente de lo que están haciendo las élites políticas. En vez de ampliar la deuda, pagarla. En vez de ahorrar, invertir. En vez de sanear las arcas públicas mediante recortes, sanearlas a través de recaudaciones en el patrimonio privado, una riqueza que supera cinco veces la deuda estatal en la zona euro. Para hacernos una idea, bastaría el 10% de la riqueza privada para reducir la deuda estatal a la mitad, lo que sería una solución inmediata. Además, debería realizarse una reforma estructural del mal construido euro, que es la cooperación fiscal. Porque una cooperación monetaria no puede funcionar sin una cooperación fiscal, salarial, comercial y coyuntural.

[frame src=”http://regeneraconsciencia.org/wp-content/uploads/2013/07/christian_felber_120805_15.jpg” width=”300″ height=”300″ align=”left” linkstyle=”normal” linksto=”http://www.revistanamaste.com/christian-felber-los-mercados-violan-estructuralmente-la-constitucion/” title=”Christian Felber. Foto: Robert Gortana”]

En toda Europa el discurso que se repite es el de “no queda más remedio” por el que se tocan pilares como la educación, la sanidad o las pensiones. ¿Qué opina al respecto? 

Que es un crimen. Económicamente es contraproducente, porque ahorrar en la recesión agrava la recesión, ya que dispara la deuda. Es decir, se causa el efecto contrario de lo que se pretende. Y todo ello a costa de la gente, porque aumenta la miseria y el paro, como sucede en Grecia y en España. Lo peor de la crisis es que aquí hay un sector de la sociedad que está en el poder político y quiere sacar provecho transformando los estados en autoritarios. La más dolorosa lección de la crisis es que estamos siendo testigos de un proyecto en contra de la democracia y de los derechos fundamentales, políticos y sociales.

Esto se produce por una serie de fenómenos como la falta de democracia interna en los partidos, el soborno y la corrupción, el poder inmenso de los lobbies, el mecanismo de financiación de los partidos, el poder mediático, y muchas veces, el hecho de que los mismos personajes cambian entre las élites políticas, financieras y mediáticas; un proceso que incluso tiene un nombre científico que es revolving door (puerta giratoria), es decir que las distintas élites que van saltando de ámbitos pero en realidad son una única élite, producto del sistema capitalista.

Los ciudadanos tenemos la sensación de que no nos enteramos de lo que está pasando porque no se nos dan las explicaciones necesarias. ¿Qué solución plantea ante este problema?

Hacen falta dos despertares fundamentales. El primero es que mientras la gente no se interese por la política y ni siquiera sepa que la misma deuda del Estado puede organizarse a través de los mercados o del propio banco nacional, mientras no muestre interés por estas cuestiones con la misma intensidad que por el fútbol, no vamos a tener una democracia de verdad. Es una falta de interés por los contenidos de la política.

El segundo despertar es que de momento hay fuerzas en contra de la democracia y de los derechos fundamentales que mucha gente no sospecha. Muchos no se dan cuenta de cómo nos están tomando el pelo las élites, poniéndonos una venda en los ojos y pretendiendo hacer el bien, procurando salvar el euro. Pero todo es una puesta de escena política de alta calidad. De esta forma, consiguen engañar a mucha gente y por lo menos logran que los que no piensan por su propia voluntad no empiecen a hacerlo.

En definitiva, mientras la gente no tome la responsabilidad completa de sus propias vidas, mientras no reclamen sus derechos, los demás harán con nosotros lo que les dé la gana, que es lo que precisamente está ocurriendo.

Al hilo de la Economía del Bien Común, ¿por qué cree que las cosas se han llegado a corromper de esta manera?

Creo que es el sistema capitalista, que funciona en base a unos valores y estos valores configuran el carácter. Esto ya lo decía Erich Fromm, que los valores del capitalismo configuran el carácter de las personas y nos volvemos todos un poco más pasotas, más pragmáticos, menos empáticos, más egoístas, ávidos y codiciosos. La consecuencia es la corrupción sistémica. Creo que este tipo de corrupción hubiera sido imposible después de la Segunda Guerra Mundial porque había un contagio ético del sistema económico.

¿Qué tendencia debería seguir entonces la economía?

La economía va por la vía de cimentar el modelo económico sobre los valores opuestos, procurando que cuanto más social, ecológico, democrático y empáticamente te comportas, más fácilmente llegarás al éxito empresarial y económico. Eso también tendría un efecto educativo en las personas, pero en el sentido positivo, porque cosecharemos beneficios éticos colaterales.

¿La demanda de transparencia por parte de la ciudadanía es la única manera que tenemos los españoles para que se nos tome un poco en serio?

Personalmente, creo que la situación de España es en ese sentido peor que en otros países. Por eso lo que ahora hace falta es incorporar otro tipo de relaciones basadas en otros valores vividos de forma consciente, tejiendo una red ciudadana también económica, de corresponsabilidad, de respeto mutuo y de cooperación. En definitiva, de orientación al bien común y no al beneficio propio. A medida de que estas redes se vayan tejiendo, los valores podrán reinsertarse en las instituciones. Aunque creo que hace falta una estrategia paralela, porque las personas que vayan entrando en las instituciones públicas serán devoradas por la corrupción. Por eso es necesario algo con más poder que las instituciones para transformarlas conforme a los valores de la sociedad y en beneficio de ésta.

Desde ATTAC se promueve la banca ética y la inversión socialmente responsable. Pero es una realidad que el desarrollo de la ISR en el mundo es muy escaso. ¿Por qué no se promueve más?

El sistema financiero no está interesado en promover este tipo de productos. Pero veo el germinar de iniciativas pequeñas en muchos países. Falta que se desarrollen más y se asienten para formar un ecosistema holístico de Ia ISR. Éste es el futuro que está por venir, porque los colosos van a morir por falta de atracción, de autoridad, de valores y de sentido, y la gente se va a orientar más hacia el nuevo sistema, de abajo hacia arriba.

¿Qué opina de las grandes compañías que están apostando por la RSE?

En la mayoría de los casos es un lavado de imagen porque la Responsabilidad Social no es vinculante. Para mí es la prueba de que las empresas no van en serio, porque en todos los demás aspectos han demandado y han conseguido regulaciones vinculantes como la libre circulación de capitales, las leyes de libre comercio, las leyes de competencia y competitividad, los concursos públicos, etc. Todo eso es vinculante, menos su Responsabilidad Social. La tomaré en serio en el momento en que las empresas apoyen propuestas legales vinculantes en cuanto a su RSE. La prueba de fuego es precisamente la Economía del Bien Común porque proporciona un sistema que les permitiría seguir teniendo éxito económico y tener un comportamiento ético. Si van en serio apoyarán este tipo de modelos económicos.

En Europa hay crisis, pero en otros países en vías de desarrollo también hay una falta de respeto por los Derechos Humanos (DDHH). ¿Cómo se puede hacer para que una gobernanza mundial se vincule a esa Economía del Bien Común y a la propia declaración de DDHH?

En primer lugar, dejando de robar y perdonando la deuda financiera. En segundo lugar, reescribiendo las leyes de protección internacional a favor de los países pobres y de las economías locales, sostenibles y solidarias. Tercero, pagando la deuda ecológica del norte, reduciendo nuestro consumo a un nivel globalmente sostenible y justo. Cuarto, siendo un modelo real de democracia y de derechos fundamentales. Y en quinto y último lugar, impulsando un tipo de codesarrollo de escucha y aprendizaje mutuo y de interculturalidad.

Entrevista sobre ReGenera en “PsiqueViva”

TRANSCRIPCIÓN DE LA ENTREVISTA REALIZADA EN LA REVISTA DIGITAL “Psique Viva” SOBRE LA ASOCIACIÓN ReGenera-Consciencia de Cambio:

Vamos a inaugurar esta sección de entrevistas con el psicoterapeuta Pedro Jara Vera, socio fundador e impulsor de la Asociación ReGenera-Consciencia de Cambio, al cual agradecemos con todo nuestro cariño su colaboración con Psiqueviva. Dicha asociación dispone del siguiente manifiesto:

“Somos mujeres y hombres de procedencias y pensamiento diferentes, con una aspiración común: movilizarnos hacia la utopía de otro mundo posible. Y queremos hacerlo distanciados de cualquier tipo de dogmatismo y estrategias de conflicto o de imposición, para orientar nuestras energías y talentos a inspirar y promover, en todos los contextos posibles, acciones concretas que contribuyan a reordenar la vida del ser humano en el ámbito de la naturaleza y de su propia construcción cultural, poniendo la economía, la ciencia y la tecnología al servicio de las necesidades profundas y reales de las personas. Tenemos la certeza de que somos muchos los que pensamos así, los que no nos resignamos, los que apostamos por un cambio global desde la suma de muchas conciencias que quieren adherirse libremente a formas de vida más propicias para la felicidad de todos. Caminar integrando conciencias y voluntades, promoviendo sinergias y construyendo una existencia más ética y colaboradora, sin privilegios ni exclusiones por razones sociales, políticas, de territorio, sexo o cultura”.

Todo viaje por largo que sea, comienza con un primer paso. Comencemos.

La siguiente entrevista tiene como objetivo conocer más en profundidad las impresiones del psicoterapeuta Pedro Jara sobre la sociedad actual, y dar a conocer cuales son las propuestas que promueve la asociación Regenera-Consciencia de Cambio.

1- Qué considera que está funcionando mal en esta sociedad actual.

Bueno, acabo de escribir un libro entero para responder a esa pregunta, y no deja de ser una síntesis. Lo he llamado “El Mundo Necesita Terapia”. Precisamente en los próximos meses lo distribuiremos gratuitamente a través de ReGenera. Os diré por tanto, de momento, algo muy sintético:

Mi visión es que las cosas que funcionan mal en esta sociedad actual son, en su aspecto esencial, las mismas que funcionaban mal hace siglos. No me parece que sea apropiado, de cara a pensar en soluciones reales, considerar los problemas de un modo estrictamente contemporáneo, pues lo urgente puede hacernos perder de vista lo importante. Actualmente vivimos inmersos en un modelo neoliberal capitalista que determina no sólo el funcionamiento económico, sino también todas las demás esferas de la vida, como la educación, la política y la vida social. Y este modelo es intrínsecamente patológico por muchos motivos que tienen que ver, entre otras cosas, con que se basa en la necesidad del crecimiento ilimitado en cuanto a la producción y el consumo materiales; conduce de este modo, inexorablemente a un agotamiento de los recursos naturales del planeta, a un desastre ecológico y a una profunda desigualdad social, a la acaparación del poder en pocas manos y la consiguiente pérdida de libertad, a que todo quede subsumido al valor económico, a la obsesión por el trabajo, al miedo asociado a una dinámica competitiva, al individualismo, a una educación orientada al productivismo y a los conocimiento técnicos, pero no al autoconocimiento y la felicidad, a la frustración en cuanto a la satisfacción de las necesidades profundas y reales de las personas…

Son muchos los errores de gran calibre que percibo, y que desembocan en un alud de consecuencias dramáticas como las que he señalado. Y desde luego, no me estoy refiriendo sólo a España, sino al mundo. Además de esta dinámica absurda del crecimiento ilimitado, que es intrínsecamente patógena a muchos niveles, mencionaré sólo otros dos aspectos que me parecen particularmente significativos: La perversión del concepto de democracia que domina en la mayor parte del mundo, habida cuenta de que las democracias representativas que solemos observar quedan muy lejos de poder ser calificadas de democracia real; y el desarrollo de un nivel de globalización y complejización en nuestro modelo de civilización que ha superado con creces la capacidad de representación mental del ser humano, es decir, hemos construido un mundo tan complejo organizativa y tecnológicamente, y tan globalizado, que ha quedado enormemente desalineado de nuestras necesidades y capacidades reales, naturales, que poseemos como especie sobre la Tierra. A esto me refiero cuando señalo con frecuencia que nuestra inteligencia operativa a superado a nuestra sabiduría, y a que los productos del pensamiento han superado al pensador. A partir de aquí es natural que surjan todo tipo de problemas y pérdidas de control.

Dado que éste es un blog de Psicología, haré notar especialmente que todo lo señalado, además, no deja de ser la manifestación contemporánea del paradigma del ego en el que el ser humano en general, como especie, se viene desenvolviendo desde tiempo inmemorial. Un paradigma mental egoico se caracteriza por principios de comparación, competitividad, diferenciación y auto-importancia, y denota un nivel de madurez mental bastante atrasado en cuanto a la evolución esperable de la conciencia humana. En general, creo que el ser humano está mentalmente muy poco evolucionado todavía.

2- Qué promueve la asociación para hacer un cambio de mentalidad real.

Si te refieres a Regenera, hay que entender que se trata de una organización de personas inquietas por desarrollar y promover alternativas. Somos personas de distintas procedencias, formación e inquietudes, que sin embargo, compartimos el compromiso por intentar una acción coherente hacia el cambio que reclamamos. Es por esto que, respondiendo a tu pregunta, promovemos en primer lugar la comprensión de que el cambio social ha de provenir necesariamente de una transformación personal, individual. Queremos establecer un modelo de formación y trans-formación interior de las personas, empezando por nosotros mismos. Promovemos un cambio desde dentro hacia fuera del individuo y desde abajo hacia arriba de la sociedad, e intentamos poner a disposición de las personas un mapa de posibilidades y alternativas reales para empezar a formar parte de “otro tipo de mundo”.

Afortunadamente, hay muchas organizaciones y movimientos sociales que están desarrollando modelos alternativos a nivel económico, energético, educativo, de consumo, de relación con la naturaleza, etc. Nosotros estamos creando relaciones y sinergias con muchas de estas iniciativas que ya están en marcha para, como decía, promover y poner a disposición de las personas un abanico amplio de posibilidades concretas y efectivas a través de las cuales empezar a participar de otro modelo de vida. Todo ello implica ir quitando el combustible a este sistema e ir otorgándoselo a otro sistema muy diferente, acorde con otros principios.

Pero dentro de este esfuerzo hay un propósito central, que fue la idea original como surgió Regenera, y se trata de ir configurando Regenera-Escuela de Vida. Me refiero con ello a ir dando forma a una estructura y modelo de formación y transformación personal, con una oferta cada vez más amplia, que desde una concepción del aprendizaje bastante poco tradicional pueda ir acogiendo a emprendedores, empresarios, líderes sociales y personas en general que desean transformarse interiormente para poder formarse hacia el desarrollo de nuevas maneras de producir, de consumir, de hacer negocios, de educar, de dirigir… de vivir.

La Escuela de Vida está dando ahora sus primeros pasos, pero tenemos el compromiso de ir desarrollándola para que se convierta en una alternativa real a la formación tradicional. Entendemos que la educación acorde con otra concepción del mundo debe centrar nuestros principales esfuerzos.

3-Cuáles son sus principales valores, los cuales considera necesarios para lograr este cambio.

Ciertamente, todos los cambios a los que me estoy refiriendo se orientan en torno a una serie de principios que, desde nuestra fundación como asociación, fueron asambleariamente muy debatidos. Estos principios o valores rectores que nos unen se pueden agrupar en diez apartados:

En primer lugar, y lo mencioné antes como necesario punto de partida y esencia de todo lo demás, la transformación personal como vía hacia la transformación social. Empezamos por el auto examen de nuestras acciones y la toma de consciencia personal. Compartimos la idea promovida por Gandhi acerca de la necesidad de convertirnos en un modelo del cambio que queremos ver en el mundo, y con ello el valor y la decencia de las pequeñas acciones como motor esencial del cambio colectivo. Asumimos el principio de que, cualquier otro cambio significativo en el ámbito de lo social y de los sistemas con que nos organizamos, ha de estar fundamentado en la regeneración de la conciencia individual y en la libre voluntad de las personas.

En segundo lugar, apostamos por otro modelo de desarrollo. Cuestionamos abiertamente el modelo de un crecimiento económico sin más, que está trayendo en su versión más extrema el fortalecimiento de una cultura bruta de competitividad y puro consumo: ganar más dinero, para tener más; agresión medioambiental, aumento de las desigualdades sociales y agotamiento de los recursos naturales. Desde la sintonía con los planteamientos emergentes del decrecimiento controlado, abogamos por un retorno a la sencillez en los aspectos esenciales de la vida: dedicar al trabajo el tiempo suficiente para vivir con lo necesario, devolviendo al dinero su valor como medio y no como objetivo, recuperación del tiempo libre para un ocio de mayor calidad humana y unas relaciones más cuidadas. En definitiva, vivir mejor, con menos. Optamos por la cooperación frente a competitividad, apostando por un desarrollo de los aspectos ilimitados del ser humano: su educación, su cultura, su dimensión artística, espiritual y relacional.

Acorde a lo anterior apostamos también por otro modelo de empresa. Las empresas que aspiran a mejorar el mundo que les rodea, deben comenzar haciéndolo con las personas que trabajan dentro. Las empresas, como personas jurídicas, tienen los mismos deberes -ni más ni menos- que cualquier habitante del planeta. Deberes de protección de los derechos humanos, de defensa de la dignidad y de desarrollo integral de los individuos y conservación de la naturaleza. Entendemos que las empresas deben servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas, donde el beneficio es un síntoma o consecuencia, pero no un fin en sí mismo; donde todos cuentan, participan y se benefician. Apostamos especialmente por la Empresa Social, que identifica una necesidad o problema social que exija una solución, y pone en marcha el negocio que lo solucione; se sostiene a sí misma, y reinvierte las ganancias, para proseguir generando beneficios sociales.

Otro principio alude a un nuevo tipo de consumo. Consumir es un acto responsable que puede contribuir a un mundo más justo y ético, y a un planeta menos contaminado. Cada acto de compra es una elección: de producto, de empresa, de proveedor, del banco con el que operamos, del medio de comunicación con el que nos informamos. Nuestro dinero tiene valor, es un potente voto económico.

Un valor muy importante es la diversidad y permeabilidad. Que la sociedad esté presente en nosotros; que entremos y entre. Queremos ser una comunidad de personas diferentes en pensamiento, origen social y etnográfico, creencias, religión y cultura. Tenemos la diversidad como propósito.

Otro principio nuclear alude a nuestra relación con el Planeta tierra. Mantenemos la premisa de que la Tierra no es de nadie y es de todos. Por lo tanto, el respeto y compromiso con el medio ambiente, con el equilibrio ecológico, debe ser esencial en nuestro comportamiento individual, social y económico-empresarial.

Entendemos también como un valor la consideración de que los problemas de la humanidad son nuestros. La pobreza, la ignorancia, el hambre y las enfermedades son nuestro problema. Los principios expuestos para la construcción de un nuevo modelo de vida se integran en nuestro compromiso con el respeto a todos los seres humanos. Nuestra visión es global y nuestra intervención, individual y local.

Desde luego, un principio insoslayable consiste en la búsqueda de otra educación. Buscamos un nuevo modelo educativo en sintonía con todas las propuestas anteriores, que actúe como motor y soporte de las mismas. Una educación que no solo transmite conocimientos, sino que se fundamenta en los aprendizajes en torno a las emociones, las relaciones, el emprendimiento social, y el enriquecimiento ético y espiritual de las personas. Una educación que enseñe a pensar, y que respete el talento y la individualidad de los educandos.

Apostamos también por la participación política, la transparencia y los derechos humanos. Es necesario darle entidad al concepto de soberanía popular, a través de la democracia directa y participativa en cualquier nivel, donde las personas encuentren su mejor armonía con el bien común. Apoyamos las iniciativas que permitan a las personas controlar y corregir a sus representantes y legislar a través de referéndums vinculantes. Abogamos por la transparencia y el acceso a la información, y hacemos de la defensa de las libertades y derechos civiles nuestro compromiso.

Creemos finalmente que todo lo hasta aquí mencionado debe estar integrado en una actitud que consiste en practicar el arte de la vida. Entendemos la vida como un arte, como una obra en la que cada persona debe encontrar su talento y su pasión, y disfrutar compartiéndolos, alimentando la sencillez y la profundidad de la alegría de vivir. El sufrimiento no puede ser la vía prioritaria hacia la felicidad; debemos disfrutar del camino, porque el cambio es una buena noticia.

4- He de suponer que ante tal proyecto existe una gran esperanza de cambio positivo en la sociedad, por lo que, ¿qué futuro imaginan que se avecina para la actual sociedad?, ¿qué sería lo deseado?

Yo diría que no es exactamente esperanza, sino compromiso y coherencia. En la acción misma ha de estar el núcleo de nuestra propia felicidad, y en la manera de caminar está el sentido del camino. Por eso nosotros creemos en la utopía como una dirección con valor en sí misma. La funcionalidad de la coherencia es básicamente la integridad, consistencia y paz interior de quien la practica, de manera que con independencia de adónde podamos llegar, entendemos que es preciso hacer lo correcto, sencillamente, porque es lo correcto. En este sentido he de decir que, al menos personalmente, me preocupa poco el asunto de la esperanza, y más bien considero que es el conocimiento y la coherencia con ese conocimiento lo que puede imprimir en las personas una fuerza apropiada. Una implicación ventajosa de esto es, entre otras, que tampoco me preocupa el miedo.

Para nosotros es claro que lo deseado para la sociedad es que todos podamos compartir esta comprensión y estos principios a los que me referí. Cabe mucha variabilidad y mucha diversidad, que puede convivir pacíficamente en torno a unos principios comunes. Lo que esperamos es que cada vez haya más personas que despierten a la comprensión de este conocimiento, porque además, personalmente no considero que haya aquí ninguna ideología que propagar. Hablo de conocimiento porque mi visión es que, los valores y modos de vida que pueden estructurar un mundo mejor, no pueden proceder de ninguna ideología, sino sólo de una visión lúcida de lo que la realidad reclama. Así que en Regenera imaginamos que la sociedad irá crecientemente expandiendo esta lucidez y esta coherencia con ella en los modos de vivir, es decir, produciendo, consumiendo, relacionándose e implicándose de otro modo en la demanda y construcción de un mundo mejor. Esperamos que todo esto sean cada vez más hechos y menos palabras bonitas con las que nos conformemos.

Pero también sabemos que estas transformaciones no se van a producir sin su buena dosis de dolor, sin el estímulo que a menudo nos provoca la insatisfacción y las carencias. La cuestión es si sabremos canalizar esa fuerza en la dirección apropiada.

5- Cómo pretende la asociación Regenera Consciencia llegar a la mayor cantidad de personas posibles, para que una gran parte de la sociedad pueda captar el mensaje que se promueve.

Bueno, tenemos los medios que tenemos. Estamos intentando desarrollar una influencia creciente a través de la red, con nuestra web y blog, facebook y Twitter. Hoy día este trabajo en el mundo virtual es absolutamente imprescindible para poder llegar a mucha gente. Y luego están los encuentros en abierto, lo que llamamos las “kedadas”, que tenemos cada dos meses para compartir ideas, proyectos y acoger a nuevas personas interesadas. Las distintas acciones que empezamos a desarrollar y que intentamos propagar por nuestros propios medios y esperando que los medios de comunicación se presten a darnos cada vez un poco más de cobertura.

El tiempo irá diciendo hasta dónde podemos llegar y qué nuevas acciones pueden ir surgiendo. Esperamos poder ir creando nuestras publicaciones y canales de información con un impacto cada vez mayor. La construcción progresiva de nuestra Escuela de Vida, a la que antes me referí, requiere desde luego una buena difusión y participación.

Y al final de todo, “está el boca a oreja” y la manera de vivir de cada uno de nosotros, que tenemos el reto de que sea un mensaje valioso en sí mismo que pueda inspirar a otras personas. La idea no es simplemente lanzar un mensaje, sino integrar. Debemos trascender a los nombres y símbolos y entender que Regenera es un nombre, una plataforma. Lo importante es lo que hay detrás, la comprensión, la actitud y el compromiso. En ese sentido esperamos que crezca, que todo el mundo se regenere, que todos seamos partícipes de este movimiento.