Se consolida la primera banca ética cooperativa de ámbito europeo: Fiare

¿Qué es Fiare?

El proyecto Fiare nace para construir una herramienta de intermediación financiera que permita dirigir el ahorro de personas, familias y organizaciones hacia proyectos que suponen una transformación de nuestra sociedad. Fiare pretende rescatar el valor social del dinero y la actividad económica, poniéndolos al servicio de un mundo más justo, humano y sostenible.

Fiare es una cooperativa de crédito que tiene una organización extendida por todo el territorio español. Fiare parte de una convicción: la actividad económica no es neutral. No se desarrolla mediante mecanismos automáticos, involuntarios o inintencionales. Toda decisión económica es, en último término, una decisión ética, asumida desde un marco determinado de convicciones y cuyas consecuencias favorecen a unos y perjudican a otros.

Miguel Ángel nos explica qué es Fiare y por qué ReGenera participa en Fiare Murcia.

Nacimiento oficial de la cooperativa

La asamblea de Fiare-Banca Ética se reunió el sábado en Barcelona para conocer los últimos detalles del proceso de integración con Banca Popolare Etica (Italia) . Más de 350 personas asistieron a Cotxeres de Sants para escuchar de la mano del consejero del Área Fiare, Peru Sasia, los retos para finalizar el proceso de la primera banca ética cooperativa de ámbito europeo.

Los socios del Área Fiare escogieron  a Cristina de la Cruz como representante del Área  para la propuesta de Comité de Ética de Banca Popolare Etica (BPE) que se eligirá en la próxima Asamblea en Nápoles. Los socios asistentes también conocieron los detalles de la nueva operativa bancaria que se estima que entrará en funcionamiento en otoño, con un servicio de banca online que permitirá agilizar la operativa actual .

Durante la tarde del sábado se organizaron talleres para debatir diversas cuestiones relacionadas con la cooperativa : el análisis de la propia entidad desde una perspectiva feminista , las relaciones de la banca ética con las entidades que trabajan con el ámbito parabancario , la construcción de mercado social y la proyección de la entidad a 15 años vista.

Con delegaciones llegadas de todo el estado,  la Asamblea estuvo precedida por un acto público el pasado viernes donde Ugo Biggeri , presidente de Banca Popolare Etica, y Peru Sasia , consejero del Área Fiare  reflexionaron sobre los 15 años de BPE en Italia y los retos conjuntos a escala europea . Sasia y Biggeri estuvieron acompañados de otros miembros del Consejo de Administración de BPE que se reunió el mismo viernes en Barcelona .

Finalmente varias cooperativas  explicaron sus proyectos financiados gracias a Fiare – Banca Ética y el por qué de su apuesta por un modelo de banca ética. Convivir, Suara, Peñascal y Sercoval presentaron sus proyectos cooperativos de transformación social que promueven otro modelo de organización empresarial y una sociedad basada en la equidad y la justicia social.

Peru Sasia nos habla del nacimiento del proyecto Fiare.

Más info en:

http://www.proyectofiare.com/

http://fiaremurcia.wordpress.com/

Cambiar el mundo a través del consumo responsable: el sistema agroalimentario

Esther Vivas nos habla de los mitos y las consecuencias del sistema agroalimentario actual: las causas del hambre, las consecuencias de la globalización, la destrucción de la agrodiversidad (diversidad de variedades de plantas y animales domesticadas), empobrecimiento del campesinado y la inseguridad alimentaria.

Los mitos del Sistema Agroalimentario – Esther Vivas from ATTAC.TV on Vimeo.

Mi experiencia en la 3ª Feria de la Biodiversidad del Sureste

Fue una tarde (1 febrero, La Magdalena- Cartagena) de recibir sensaciones variadas y valiosísimas. Ví un campo pletórico y un lugar nuevo lleno de gente, diversa, explicando sus proyectos alternativos para una vida con conciencia y consciencia. Nuestro grupo ReGenera Consciencia de Cambio, presentaba el proyecto Escuela ReGenera. Ví a mis compañeros explicando con gran ilusión un proyecto para cambiar el mundo desde el cambio personal… Ilusión, motivación, energía, dedicación,…. Me siento orgullosa de pertenecer a dicho grupo. Ví a muchas personas felices, en armonía, intercambiando experiencias ecológicas, de “vida”,….

 

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Pero lo que más me enamoró, aparte del cielo limpio del anochecer lleno de estrellas … , fue una niña de unos doce años con síndrome de down. En la recta final de la Jornada, hubo muestras de danzas compartidas con los asistentes. Esa niña, Esther, tenía un sentido del ritmo y de la coordinación fuera de lo común. Tenía una sensibilidad musical y de la danza que llamaba la atención. Era incansable. Pero sobre todo…, era una niña que derrochaba FELICIDAD. Cuando tras un largo rato de danzar conseguimos hablar con ella, apenas nos pudo balbucear su nombre. Su cara transmitía paz y serenidad. Su padre orgulloso se acercó para ayudarnos a entender su nombre y entre los dos, nos explicaron que había hecho mucho teatro y danza, aunque era evidente que esas capacidades, aunque muy fomentadas, eran innatas. Verla me hizo reflexionar si los límites los imponen los demás o nos los imponemos nosotros mismos”. Creo que lo segundo, Esther me lo mostró…”

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Cuando cedemos voluntariamente nuestro ser a lo que los demás perciben, deducen y juzgan de nosotros mismos, cedemos nuestra libertad. En muchas ocasiones nos vemos a través de lo que pensamos que los demás ven en nosotros.
Es fundamental recuperar el espíritu de Esther. Dejar de ponerlos límites, dejar de lado nuestros miedos, construir la realidad que deseamos… No pongamos puertas al campo de nuestra existencia…
Rosa Franco

 

La economía local como camino a un mundo sin petróleo

Son muchas las personas descontentas con el modelo económico actual, que se ha mostrado incapaz de generar prosperidad y armonía entre las personas y con la naturaleza. Sin embargo, una inmensa mayoría no sabe qué hacer para proyectar el cambio social que desean y poner su vida rumbo al sueño perseguido.

Afortunadamente, hay un gran número de movimientos que están reuniendo y organizando a personas que quieren cambiar el mundo y que están llevando a cabo ese cambio desde distintos lugares del mundo.

Rob Hopkins nos cuenta su experiencia en el movimiento Pueblos en Transición (Transition Towns), donde han promovido numerosos proyectos en multitud de ciudades para generar comunidades capaces de generar una economía local que proporcione autonomía, prosperidad y resiliencia (resistencia a perturbaciones externas como crisis económicas, etc.).

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Os dejamos una de sus conferencias donde explica cómo podremos cambiar nuestra comunidad:

INTransition Marbella es un ejemplo de cómo este movimiento también está presente en España:

Ilusionismo

(Este artículo es un extracto de libro de próxima publicación “El Mundo Necesita Terapia”)

El ilusionismo es una tipología de autoengaño que implica la tendencia inconsciente de las personas a fabricar en su mente una información que les permite creer aquello que les resulta momentáneamente agradable, aunque tales visiones y creencias así producidas estén muy desconectadas de la experiencia y acaben, por tanto, golpeándose contra ella. La mencionada creencia cortoplacista de que la pirámide consumista y capitalista no se derrumbará nunca, está vinculada a un pensamiento claramente ilusionista. Esta creencia se apoya a su vez en lo que podríamos considerar un “ilusionismo científico y tecnológico”, esto es, la ilusión de que el desarrollo científico y tecnológico conseguirá ir solventando, de manera satisfactoria, todos los problemas asociados a los límites del planeta en relación con nuestro sistema de vida actual: carencia de alimentos de calidad, exceso de residuos contaminantes, desertificación de tierras, carencia de agua potable, hacinamiento, etc. El ilusionismo de este planteamiento ilustra la diferencia, a menudo poco entendida, entre el pensamiento positivo, optimista y constructivamente transformador, y el pensamiento ingenuo, ilusorio, simplista y destructivo. La fe ciega en el progreso científico para resolver la crisis ecológica es el pilar fundamental de las “sociedades del crecimiento”, y uno de los argumentos centrales del neoliberalismo ante los defensores de la teoría del decrecimiento económico. Sin embargo, es precisamente el neoliberalismo quien está haciendo oídos sordos a la ciencia, y a sus advertencias sobre la necesidad cada vez más imperiosa de reducir las emisiones contaminantes para frenar el cambio climático, o sobre la imposibilidad de hacer inmortal a un modelo de crecimiento material y demográfico perpetuo (Hirsch, 2004; Meadows y cols., 1972).

Otro ejemplo de planteamiento ilusionista asociado directamente a lo anterior es la idea, con frecuencia alardeada, de que un desarrollo económico lo bastante logrado –conservando la esencia de los modelos económicos actuales- puede aspirar a acabar con la pobreza en el mundo, y a equiparar en buena medida a todos los ciudadanos por el límite superior del bienestar y la riqueza. Este argumento del liberalismo económico supone una manera ilusionista de justificar la dinámica del sistema capitalista, pretendiendo que puede crear un nivel de riqueza suficiente para todos. El ilusionismo y el absurdo del planteamiento se ponen abiertamente de manifiesto en cuanto que supone perder de vista los límites materiales ya subrayados, que en este momento ya obligarían a disponer de los recursos naturales de varios planetas para posibilitar tal equiparación en los niveles de vida de las actuales sociedades “avanzadas”. En segundo lugar, supone negar el imprescindible papel que las sociedades y países pobres desempeñan de cara a posibilitar el actual funcionamiento económico del mundo y la propia dinámica intrínseca del liberalismo capitalista, o economía basada en el crecimiento; por ejemplo, actuando como necesarios vertederos de desechos vergonzosamente ocultados al conocimiento público, posibilitando la mano de obra barata -que origina la deslocalización de la producción- para mantener la “adecuada competitividad” de los costes y los precios que nos resultan asequibles a las sociedades ricas, o aportando sus recursos naturales para el uso y aprovechamiento por parte de las empresas y sociedades de otros países.

Pedro Jara Vera.
Profesor de Psicología. Psicoterapeuta e impulsor de regenera.

Visitamos La Fageda: Personas con capacidades diferentes elaborando el mejor yogur del mundo

Conocimos de la existencia de La Fageda, por el programa Salvados. (Gracias, Jordi Évole) y desde entonces buscamos la manera de conectar con ell@s, y mantener un encuentro con el artífice: Cristóbal Colón.

El encuentro ha sido posible gracias a nuestra compañera Marta Baño, responsable de RG en Cataluña, que coincidió en una formación con el director de comunicación de la cooperativa, Albert Riera.

La insistencia de Marta y su enganche con el proyecto, influyeron positivamente en Albert para facilitar la reunión con Cristóbal C.

La Fageda (LF) es una cooperativa ganadera, que da trabajo directo a 280 personas de las cuales, 180 tienen una discapacidad psíquica, o como le gusta decir a Cristóbal, personas con capacidades diferentes; y que en función de las mismas, prestan sus servicios en distintas actividades agrícolas, ganaderas, de jardinería, o elaborando unos riquísimos yogures, mermeladas y helados.

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Para conocer con más detalle esta realidad, entrad en su página La Fageda, y también os recomendamos el magnifico reportaje de TVE Una fábrica con sentido y que os colgamos al final de este reportaje.

¿Que le movió a Cristóbal Colon y a las personas que comenzaron con él? Constatar que las personas con algún tipo de trastorno o disfunción mental, recuperaban o se encontraban con su dignidad a través del trabajo, de una ocupación. Tenían personas que necesitaban trabajar, y entonces crearon la empresa, que en este caso fue de yogures (como podía haber sido de otra cosa), y no como suele ser lo habitual, pensar primero en el producto o servicio, sin tener en cuenta las personas. Este emprendimiento demuestra que es posible crear una empresa con un fin social y que sea rentable, y que los clientes adquieran el producto porque es muy bueno, y no porque lo fabriquen personas con discapacidades.

Hoy facturan 14 millones de euros, y los beneficios se reinvierten en la cooperativa, siendo la diferencia salarial entre el que menos dinero percibe y el que más, de 1 a 6. Su historia la encontrareis en el libro: La Fageda, historia de una locura empresarial, social y rentable

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LF se encuentra dentro del parque natural de La Garrotxa, y en una zona protegida. Los parajes son de una gran belleza, y cuando tomas el último desvío y accedes a la estrecha carretera que te lleva a la granja, penetras en un bosque mágico; un hayedo espeso y claro a la vez, que permite la entrada de los rayos de sol y multiplica destellos y tonalidades diferentes. Como decía Marta cuando lo atravesamos, el ambiente era tan especial que te movía a pedir permiso a sus “moradores” antes de entrar en él.

Nuestro propósito lo compartimos con la  Cátedra de RSC de la UMU que le encantó, y nos acompañó nuestra amiga Sylvia López Davis, investigadora de del departamento.

Al llegar a la granja un grupo tuvo que esperar al otro que se retrasó, y mientras, tuvimos ocasión de comprobar como es esta empresa peculiar, donde tod@s los trabajadores te saludaban y abordaban con toda naturalidad. A más de uno se le fue el santo al cielo y entraba para pedir permiso y continuar sentado junto a nosotr@s, charlando. La libertad de movimiento es completa, y unos y otras se ayudan, cogen de la mano a quien tiene menos motricidad, y se encaminan juntos al comedor  que sirve comidas en varios turnos desde las 12,30 hasta las 15 horas.

Albert te recibe con calidez. Es un hombre alto y algo desgarbado, de hablar suave y dulce, ojos vivos y discurso creíble. Con él recorrimos el lugar y a mediodía nos recomendó un restaurante cercano, para volver sobre las 3 de la tarde, y poder reunirnos con Cristóbal que volvería de BCN a esa hora.

Cuando regresamos, Albert nos llevó junto al edificio de oficinas en la parte que da al campo, y en sillas de plástico y bajo un árbol, sobre la hierba, hicimos un circulo y esperamos a Cristóbal, que se incorporó a los pocos minutos con un café en la mano. Apareció serio, con andar pausado y discreto, y con aspecto algo cansado. Parecía preguntarse si esta reunión merecía la pena realmente y que queríamos de él. Nos saludó uno a uno y tomó asiento. Albert, hizo algunas introducciones sobre RG; se hizo el silencio, nos miró y nos indicó que adelante.

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Y vamos contando nuestro proyecto, hablamos de nuestros valores y principios, del camino recorrido y de nuestro propósito. Cristóbal escucha activamente, se inclina, asiente en determinados momentos y no pierde detalle; se le percibe realmente interesado y consciente del momento. Al terminar nosotr@s, hace alguna pregunta concreta, y pide alguna aclaración, para manifestarnos que comparte todo o casi todo de lo expuesto, que se trata de un proyecto difícil, pero necesario, y que donde entra él, y que le pedimos a LF.

Lo tenemos claro. Le pedimos tres cosas.

Que venga a Murcia, a impartir una conferencia, donde más que hablar de LF, transmita a quien quiera escucharlo, la importancia de creer profundamente en tu proyecto, de tener un sueño como condición indispensable para acometer algo que tenga sentido y que se lo proporcione a las personas que trabajen dentro, demostrando -como creemos en Regenera-, que estas iniciativas son las que nos permiten ser felices, y compartir esa felicidad con muchas mas personas.

Segundo, que en esta venida, imparta un curso de una jornada, con  personas emprendedoras o que se plantean serlo, donde explique los pasos, las claves de estar donde están, y los errores cometidos. Con talleres en grupos, debates y aportaciones de todos los participantes.

Y por último, contar con su asesoramiento para nuestra Escuela. Que nos de su opinión sobre los contenidos y sobre todo, en el módulo de emprendimiento.

Su agenda está preñada hasta mayo, con viajes por Europa y América del sur, pero contamos con él. Nunca pensó, nos dijo, que se vería en Murcia, pero siempre hay una primera vez.

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La segunda parte de la reunión fuimos nosotros quienes preguntamos, interesándonos por el equipo directivo, la forma de trabajar, el estilo de liderazgo y la sucesión. Compartió muchas cosas con nosotros, nos habló de un sistema que quiere ir aplicando en LF: la Indagación Apreciativa, (Appreciative Inquiry), un nuevo modelo de desarrollo y transformación personal y de las organizaciones, con el objetivo de renovarlas, preguntándose que es lo mejor que pueden encontrar en si mismas.

Nos ponemos ya, a bucear en ello.

Gracias a La Fageda y especialmente a Cristóbal y Albert.

Antonio Ángel Pérez y Pepe Varcárcel

Fotografía: Rubén López Pérez


Salvados. La Fageda, cuando negocio y ética van de la mano (6 min)

La Fageda – Una fabrica con sentido (46 min.)

Los 20 puntos de la Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común (EBC) presenta un modelo económico alternativo que supera la dicotomía entre capitalismo y comunismo, para maximizar el bienestar de nuestra sociedad. La asociación ReGenera se responsabiliza de la coordinación del Campo de Energía (Grupo de trabajo) de la EBC – Murcia. Esta semana, la EBC participará en Univerde (Murcia), por lo que aprovechamos para presentar los 20 puntos que resumen la propuesta (texto modificado y adaptado de la web de la Economía del Bien Común.):

1. La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: Confianza, Cooperación, Aprecio, Democracia, Solidaridad. Distintas investigaciones científicas sugieren que conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad de los seres humanos.

2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las coordenadas ‘afán de lucro-competencia’ por ‘cooperación-deseo de bienestar público’: Los empresarios con espíritu de cooperación serán recompensados. La actitud competitiva conlleva desventajas.

3. El éxito económico no será medido primando la cantidad de dinero obtenido, sino con el balance del bien común (a nivel de empresas) y el producto del bien común (a nivel de sistema). El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas. Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. Mejorando los resultados del balance del bien común de las empresas en una economía nacional, mejorará el producto del bien común.  

4. Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado se verá, por tanto, más favorecida para los productos y servicios de actores éticos, que los de los no-éticos, indecentes y no ecológicos.

5. El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero pasa de ser fin a ser medio. Éste sirve sólo para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: Aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para: inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (éstos dejarán de existir), o aportaciones a partidos políticos.

6. Como el beneficio financiero es ahora un medio, y deja de ser un fin, las empresas pueden esforzarse hacia su tamaño óptimo. No tienen que temer ser adquiridas, o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la presión del crecimiento o anexión.

7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todas las ramas. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensados con resultados del balance del bien común positivos. Las empresas van formando una red de aprendizaje solidaria, la economía se transforma en un sistema ‘win-win’.

8. Las diferencias de ingresos y riqueza se limitan mediante debate y por decisión democrática: ingresos máximos de 20 veces el salario mínimo, por ejemplo. Propiedades que no excederán los 10 millones de euros, el derecho de cesión y herencia, 500.000 euros por persona, en empresas familiares a 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites se repartirá en forma de “dote democrático” entre todos los descendientes de la siguiente generación: el mismo de ‘capital inicial’ significa mayor igualdad de oportunidades (los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica).

9. En grandes empresas, a partir de un elevado numero de empleados (por ejemplo, más de 250), los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá estar representada a través de “parlamentos económicos regionales”. El gobierno no posee derecho decisorio o de intervención en empresas publicas.

10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad, junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta. Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía, o comunicación: la infraestructura básica.

11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al bien común y, como todos ellos, controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo social. Los mercados financieros en la forma actual ya no existirán.

12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes, se establece una cooperación monetaria global en base de una unidad de cálculo (“globo”, “terra”) para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE una zona de comercio justo (Zona del Bien Común) con estándardes armonizados o en la que la tarifas aduaneras estén en consonancia con el resultado del Balance del Bien Común de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una Zona del Bien Común en la ONU.

13. A la naturaleza se concede un valor propio, por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesita un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, puede utilizar una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto será el final de la especulación inmobiliaria, la compra de grandes extensiones de tierra en países en desarrollo por parte de grandes compañías y el latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre la propiedad de tierra.

14. El crecimiento económico ya no es un objetivo; sin embargo, sí lo es la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones hacia un nivel globalmente sostenible y justo. El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o siquiera llevar una vida en dignidad. Personas privadas y empresas serán incentivadas de medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo.

15. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, deseada por mayoría, de 25 a 33 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otros tres campos de trabajo de gran importancia: trabajo de relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), trabajo de crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, jardín, ocio), trabajo en la política y actividades públicas.

16. Por cada diez años de trabajo se disfruta de un “año sabático” que será financiado a través de un salario mínimo sin compromisos. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo en un 10 por ciento, estando encaminada a reducir la tasa de desempleo en la Unión Europea.

17. La democracia representativa se complementará con la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana debería poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar la constitución y poder controlar las infraestructuras de abastecimiento – ferrocarril, correos, bancos -. En una democracia real los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana deberían coincidir. Para ello, es necesario el desarrollo de un Derecho General de colaboración y control por parte de la ciudadanía soberana.  

18. Los veinte puntos de la economía del bien común deben madurar en un amplio proceso de base, donde se debatirán antes de que se conviertan en ley por una asamblea económica elegida por voto directo. El resultado será votado por el pueblo soberano democráticamente. Lo que sea aceptado, se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía soberana. Aparte de la asamblea económica del bien común habrá otras convenciones para desarrollar la democracia: convención para la educación, convención para los medios de comunicación y una convención para la creación de bienes democráticos.

19. Para familiarizar a los niños desde una edad temprana con los valores de la economía del bien común y poderlos practicar, se debe construir un sistema educativo orientado al bien común. Esto requiere una forma diferente de colegios así como otros contenidos, por ejemplo: educación emocional, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza.

20. En la economía del bien común, el éxito empresarial tendrá un significado muy diferente al que actualmente recibe, se demandarán otras cualidades de liderazgo. Ya no se buscan los directivos más despiadados, egoístas, y ‘racionales con los números’, sino las personas que actúan de forma competente y con responsabilidad social, que son compasivos y empáticos, que ven en la participación una oportunidad y un beneficio, que piensan en la sostenibilidad a largo plazo. Ellos serán los nuevos modelos.

Programa de la colaboración de la EBC con la UNIVERDE (Universidad Verde de Verano) organizada por “Green European Foundation” y la “Fundacion Equo” en Murcia

Fecha: Viernes 6 de septiembre de 2013
Hora: 17:00h
Actividad: Inauguración y Conferencia Plenaria: “Economía del Bien Común” a cargo de Paco Álvarez (Emisario de la EBC).
Lugar: Edificio Moneo del Ayuntamiento de Murcia.

Fecha: Viernes 6 de septiembre de 2013
Hora: 18:00h
Actividad: Debate: “Es posible una nueva economía”. Moderado por Diego Isabel La Moneda (Coordinador de la Estrategia Internacional de la EBC).
Lugar: Edificio Moneo del Ayuntamiento de Murcia.

Fecha: Sábado 7 de septiembre de 2013 (Posible cambio para el viernes día 6 a las 12,00 horas. Consultar programa)
Hora: 16:30h
Actividad: Taller: “El Ayuntamiento del Bien Común”. Coordinado por Diego Isabel La Moneda (Coordinador de la Estrategia Internacional de la EBC) y por José Valcárcel (Coordinador del Campo de Energía de la EBC de Murcia). Con la participación del Rafael Climent (Alcalde del ayuntamiento de Muro de Alcoy)
Lugar: Edificio sede de AMUSAL.

Nota aclaratoria: Siendo ReGenera Coordinadora de la Economía del Bien Común (EBC) en Murcia, adjuntamos el programa de las actividades en las que la EBC colabora con al Univerde de Murcia organizada por Equo. Como en varias ocasiones hemos informado, ReGenera comparte actividades e impresiones sobre temáticas afines a nuestro manifiesto y no a ningún posicionamiento de partidos políticos ni comunidades religiosas.

 

“Hay que trabajar menos horas para trabajar todos”

Artículo original de Joseba Elola, publicado en El País

Corría el año 2001 cuando al economista Serge Latouche le tocó moderar un debate organizado por la Unesco. En la mesa, a su izquierda, recuerda, estaba sentado el activista antiglobalización José Bové; y más allá, el pensador austriaco Ivan Illich. Por aquel entonces, Latouche ya había podido comprobar sobre el terreno, en el continente africano, los efectos que la occidentalización producía sobre el llamado Tercer Mundo.

Lo que estaba de moda en aquellos años era hablar de desarrollo sostenible. Pero para los que disentían de este concepto, lo que conseguía el desarrollo era de todo menos sostenibilidad.

Fue en ese coloquio cuando empezó a tomar vuelo la teoría del decrecimiento, concepto que un grupo de mentes con inquietudes ecológicas rescataron del título de una colección de ensayos del matemático rumano Nicholas Georgescu-Roegen.

[frame src=”http://regeneraconsciencia.org/wp-content/uploads/2013/08/serge-latouche.jpg” width=”400″ height=”300″ align=”left” linkstyle=”normal” linksto=”http://forajidosdelanetwar.blogspot.com.es/2011/07/decrecimiento-o-barbarie-entrevista.html”]

Se escogió la palabra decrecimiento para provocar. Para despertar conciencias. “Había que salir de la religión del crecimiento”, evoca el profesor Latouche en su estudio parisiense, ubicado cerca del mítico Boulevard Saint Germain. “En un mundo dominado por los medios”, explica, “no se puede uno limitar a construir una teoría sólida, seria y racional; hay que tener un eslogan, hay que lanzar una teoría como se lanza un nuevo lavavajillas”.

Así nació esta línea de pensamiento, de la que este profesor emérito de la Universidad París-Sur es uno de los más activos precursores. Un movimiento que se podría encuadrar dentro de un cierto tipo de ecosocialismo, y en el que confluyen la crítica ecológica y la crítica de la sociedad de consumo para clamar contra la cultura de usar y tirar, la obsolescencia programada, el crédito sin ton ni son y los atropellos que amenazan el futuro del planeta.

El viejo profesor Latouche, nacido en 1940 en la localidad bretona de Vannes, aparece por la esquina del Boulevard Saint Germain con su gorra negra y un bastón de madera para ayudarse a caminar. Hace calor.

La cita es en un café, pero unos ruidosos turistas norteamericanos propician que nos lleve a su estudio de trabajo, un espacio minúsculo en el que caben, apelotonadas, su silla, su mesa de trabajo, una butaca y montañas de libros, que son los auténticos dueños de este lugar luminoso y muy silencioso.

Pregunta. Estamos inmersos en plena crisis, ¿hacia dónde cree usted que se dirige el mundo?

Respuesta. La crisis que estamos viviendo actualmente se viene a sumar a muchas otras, y todas se mezclan. Ya no se trata solo de una crisis económica y financiera, sino que es una crisis ecológica, social, cultural… o sea, una crisis de civilización. Algunos hablan de crisis antropológica…

P. ¿Es una crisis del capitalismo?

R. Sí, bueno, el capitalismo siempre ha estado en crisis. Es un sistema cuyo equilibrio es como el del ciclista, que nunca puede dejar de pelear porque si no se cae al suelo. El capitalismo siempre debe estar en crecimiento, si no es la catástrofe. Desde hace treinta años no hay crecimiento, desde la primera crisis del petróleo; desde entonces hemos pedaleado en el vacío. No ha habido un crecimiento real, sino un crecimiento de la especulación inmobiliaria, bursátil. Y ahora ese crecimiento también está en crisis.

Latouche aboga por una sociedad que produzca menos y consuma menos. Sostiene que es la única manera de frenar el deterioro del medioambiente, que amenaza seriamente el futuro de la humanidad. “Es necesaria una revolución. Pero eso no quiere decir que haya que masacrar y colgar a gente. Hace falta un cambio radical de orientación”. En su último libro, La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, explica que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto. No se trata de abogar por el crecimiento negativo, sino por un reordenamiento de prioridades. La apuesta por el decrecimiento es la apuesta por la salida de la sociedad de consumo.

P. ¿Y cómo sería un Estado que apostase por el decrecimiento?

R. El decrecimiento no es una alternativa, sino una matriz de alternativas. No es un programa. Y sería muy distinto cómo construir la sociedad en Texas o en Chiapas.

P. Pero usted explica en su libro algunas medidas concretas, como los impuestos sobre los consumos excesivos o la limitación de los créditos que se conceden. También dice que hay que trabajar menos, ¿hay que trabajar menos?

R. Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana. Es la ley del mercado. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor. Esto es más importante y más subversivo. Nos hemos convertido en enfermos, toxicodependientes del trabajo. ¿Y qué hace la gente cuando le reducen el tiempo de trabajo? Ver la tele. La tele es el veneno por excelencia, el vehículo para la colonización del imaginario.

P. ¿Trabajar menos ayudaría a reducir el paro?

R. Por supuesto. Hay que reducir los horarios de trabajo y hay que relocalizar. Es preciso hacer una reconversión ecológica de la agricultura, por ejemplo. Hay que pasar de la agricultura productivista a la agricultura ecológica campesina.

P. Le dirán que eso significaría una vuelta atrás en la Historia…

R. Para nada. Y en cualquier caso, no tendría por qué ser obligatoriamente malo. No es una vuelta atrás, ya hay gente que hace permacultura y eso no tiene nada que ver con cómo era la agricultura antaño. Este tipo de agricultura requiere de mucha mano de obra, y justamente de eso se trata, de encontrar empleos para la gente. Hay que comer mejor, consumir productos sanos y respetar los ciclos naturales. Para todo ello es preciso un cambio de mentalidad. Si se consiguen los apoyos suficientes, se podrán tomar medidas concretas para provocar un cambio.

P. Dice usted que la teoría del decrecimiento no es tecnófoba, pero a la vez propone una moratoria de las innovaciones tecnológicas. ¿Cómo casa eso?

R. Esto ha sido mal entendido. Queremos una moratoria, una reevaluación para ver con qué innovaciones hay que proseguir y qué otras no tienen gran interés. Hoy en día se abandonan importantísimas líneas de investigación, como las de la biología del suelo, porque no tienen una salida económica. Hay que elegir. ¿Y quién elige?: las empresas multinacionales.

Latouche considera que las democracias, en la actualidad, están amenazadas por el poder de los mercados. “Ya no tenemos democracia”, proclama. Y evoca la teoría del politólogo británico Colin Crouch, que sostiene que nos hallamos en una fase de posdemocracia. Hubo una predemocracia, en la lucha contra el feudalismo y el absolutismo; una democracia máxima, como la que hemos conocido tras la Segunda Guerra Mundial, con el apogeo del Estado social; y ahora hemos llegado a la posdemocracia. “Estamos dominados por una oligarquía económica y financiera que tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios que son los jefes de Estado de los países”. Y sostiene que la prueba más obvia está en lo que Europa ha hecho con Grecia, sometiéndola a estrictos programas de austeridad. “Yo soy europeísta convencido, había que construir una Europa, pero no así. Tendríamos que haber construido una Europa cultural y política primero, y al final, tal vez, un par de siglos más tarde, adoptar una moneda única”. Latouche sostiene que Grecia debería declararse en suspensión de pagos, como hacen las empresas. “En España, su rey Carlos V quebró dos veces y el país no murió, al contrario. Argentina lo hizo tras el hundimiento del peso. El presidente de Islandia, y esto no se ha contado suficientemente, dijo el año pasado en Davos que la solución a la crisis es fácil: se anula la deuda y luego la recuperación viene muy rápido”.

P. ¿Y esa sería también una solución para otros países como España?

R. Es la solución para todos, y se acabará haciendo, no hay otra. Se hace como que se intenta pagar la deuda, con lo que se aplasta a las poblaciones, y se dice que de este modo se liberan excedentes que permiten devolver la deuda, pero en realidad se entra en un círculo infernal en el que cada vez hay que liberar más excedentes. La oligarquía financiera intenta prologar su vida el máximo tiempo posible, es fácil de comprender, pero es en detrimento del pueblo.

¿Una voz alternativa que debería ser escuchada? Recomienda la línea de pensamiento de Ivan Illich, humanista y pensador austriaco. “Es un hombre que, en un nivel muy profundo, pone de manifiesto las aberraciones del sistema en el que vivimos.

¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Argumenta que sus ideas y medidas concretas “están todas unidas las unas a las otras”, por lo que no quiere escoger una. A lo largo de la entrevista desliza varias; una de ellas: trabajar menos para trabajar todos.

¿Un libro? Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito (editado en España por Icaria Editorial), de Tim Jackson. “Es muy próximo a mis ideas sobre el decrecimiento”.

¿Una cita? Se remite a Keneth Boulding, uno de los pocos economistas, dice, que comprendieron el problema ecológico, que dijo: “El que crea que un crecimiento exponencial es compatible con un planeta finito es un loco o un economista”.

Serge Latouche es profesor emérito de la Universidad París-Sur y precursor de la teoría del decrecimiento.

La economía circular: una revolución inspirada en la naturaleza

Imaginemos ciudades, donde los residuos se conviertan en valiosos recursos. Pensemos en productos que nos proporcionen múltiples beneficios, a través de su diseño inteligente. Ahora, pensemos en un mundo que, además, estuviera alimentado por energías renovables y recursos locales. Pues ahora salgamos al espacio natural más cercano (si no, pensemos en alguno que nos resulte familiar) y analicemos su funcionamiento. De manera sencilla, veremos que las cualidades que tanto deseamos para nuestra economía se dan de manera cotidiana en la naturaleza. Es más, estos patrones han funcionado armoniosamente durante 3.800 millones de años, edad aproximada de la vida en la Tierra, dando lugar a la abundancia y diversidad que observamos en la naturaleza.

En cambio, los humanos hemos adoptado un modelo económico lineal – producir, usar y tirar -, el cual conduce inexorablemente a un agotamiento progresivo de los recursos naturales y a la acumulación de residuos tóxicos en la biosfera, comprometiendo la viabilidad de nuestra sociedad a medio o largo plazo.

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Como soluciones a ambos problemas, surgieron conocidos remedios como el desarrollo sostenible o la regla de las 3 erres (3R, Reducir, Reutilizar y Reciclar), que se han incorporado a nuestras legislaciones para regular los estándares de contaminación y favorecer la recogida selectiva de residuos industriales y urbanos. Sin embargo, estas alternativas no se han mostrado eficaces y la crisis ambiental se agrava con el paso del tiempo. Permitidme un ejemplo: según datos de Ford, para fabricar un coche de 1.500 kg se necesitan 25.000 kg de materias primas. Desgraciadamente, desarrollo sostenible y 3R son propuestas que siguen ancladas en el viejo paradigma de economía lineal que asume como inevitable la producción de residuos, sólo que, en estos casos, a un ritmo menor: ganamos tiempo, pero el problema persiste. Por otra parte, las empresas perciben estas medidas como un aumento de sus costes y los consumidores no disponen de la información adecuada que les ayude a elegir los productos en función de su impacto en la naturaleza. Esta situación se agrava aún más en economías capitalistas globalizadas orientadas a maximizar beneficios y a deslocalizar producción y contaminación a países con marcos legislativos más permisivos.

En los últimos años, varias iniciativas han dado forma a lo que hoy conocemos como economía circular. El arquitecto norteamericano Bill McDonough y el químico alemán Michael Braungart publicaron en 2003 una obra clave titulada De la cuna a la cuna: rediseñando la forma en que hacemos las cosas, que ha sido catalogada como la próxima revolución industrial. En esta obra se desarrollan los principios para optimizar el diseño y la producción a nivel arquitectónico e industrial. También han desarrollado la certificación C2C (acrónimo de Cradle to Cradle, de la Cuna a la Cuna en inglés) que evalúa en qué grado el producto ha sido creado conforme a los estándares circulares. En 2010 nace la Fundación Ellen MacArthur cuyo objetivo es hacer una transición hacia una economía circular, trabajando con expertos, educadores y empresas. Su primer informe, publicado en 2012, concluye que una transición hacia la economía circular ahorraría unos 650.000 millones de euros de aquí al 2025 en el sector europeo de manufactura.

La economía circular pretende crear ciclos cerrados de materiales para reducir progresivamente la extracción de recursos naturales, usando energías renovables y recursos progresivamente más locales. Los productos están pensados para ser desensamblados al final de su vida útil y recuperar los valiosos materiales que los componen según dos tipos generales:

  • Nutrientes biológicos: sustancias biodegradables que, tras su procesado industrial, pueden ser usadas como abono.
  • Nutrientes técnicos: sustancias no biodegradables, normalmente aleaciones o polímeros, que están pensadas para ser usadas de manera modular e indefinida, y que pueden ser ensambladas y desensambladas usando cantidades muy bajas de energía.

Existen varios ejemplos que han demostrado la viabilidad económica de negocios circulares a distintas escalas. Uno de ellos lo protagoniza la firma alemana PUMA, que ha lanzado una nueva colección ropa con el certificado de la Cuna a la Cuna (C2C). Para fabricar esta línea, utilizan polímeros biodegradables, algodón ecológico y poliéster reciclado, lo que les permite reducir al máximo el uso de sustancias tóxicas, fertilizantes y pesticidas. La PUMA track jacket está hecha en un 98% a partir de botellas PET recicladas. Cuando esta chaqueta se rompa o deje de ser útil se podrá transformar, de forma barata, en poliéster granulado que servirá para hacer chaquetas o cualquier otro material útil. Esta colección también incluye zapatillas biodegradables o mochilas hechas de materiales reutilizables. Dentro de esta campaña, se ha incluido la distribución de contenedores en tiendas para que los clientes dejen su ropa deportiva usada para que pueda ser reutilizada para crear ropa nueva, reducir costes y eliminar contaminación.

La economía circular está revolucionando el mundo desde el caviar a partir de cartón usado, pasando por restaurantes o tiendas que producen su propia comida a partir de los residuos urbanos, multinacionales como Ford, Nike o Puma, o incluso a nivel de estado, como el caso de las Ecociudades chinas. Es el momento de rediseñar nuestro futuro. Es el momento de cambiar la manera en que producimos, aprendiendo de la naturaleza a optimizar y a propiciar la vida y la armonía.

Cayetano Gutiérrez Cánovas es investigador en el grupo de Ecología Acuática (UMU) y participa en programas de educación a través de la naturaleza.