Aprendamos de Brasil

La semana del 17 de junio la pasé en Río de Janeiro trabajando. Algunos de mis amigos dirían que estar en Río es ya una suerte, pero es que además tuve la oportunidad de ver desde la cerca (y escuchar de la boca de los brasileños) el movimiento ciudadano que está poniendo en jaque a las instituciones políticas mal llamadas democráticas.

Llevo ya más de 10 años viajando a este país y en este tiempo he podido empaparme de su historia, tradiciones y cultura. Siendo un pueblo pacífico, todas las transiciones que han tenido las han vivido sin grandes manifestaciones, una cultura que no está muy acostumbrada a revoluciones, y es por eso que sorprende con qué madurez han realizado las últimas protestas: aprendamos de ellos.

[frame src=”http://regeneraconsciencia.org/wp-content/uploads/2013/07/Brasil-manifestacion.jpg” width=”300″ height=”300″ align=”left” linkstyle=”normal”]

Aquí en España soplan aires de resignación que están bajando la motivación de la protesta ciudadana, y creo que hay cinco grandes puntos que nos pueden servir de ejemplo para que no lleguemos a desmotivarnos por la falta de resultados en los objetivos de los movimientos ciudadanos.

La primera cosa que me sorprendió es que no han esperado a sufrir una crisis financiera para actuar. Brasil está en el momento álgido del “desarrollo económico”, preparándose para “grandes eventos mundiales”, con casi pleno empleo, y aunque hay parte de la población que aún tiene necesidades básicas no cubiertas, en este momento de euforia crecentista han decidido que hay que actuar, que el camino que llevan no es el correcto. A pesar de que el desencadenante (la gota que derramó el vaso) fue una subida desmesurada del precio del transporte público, me comentaban los manifestantes que el fondo era más profundo, la sociedad brasileña ha visto la corrupción, la falta de justicia igualitaria, la falta de democracia real, los engaños de los gobernantes, etc.  ¿Por qué esperar a que la situación social se deteriore tanto como en algunos países de Europa? Los momentos de cambio se perciben antes de que las pérdidas nos empiecen a afectar seriamente. Primer aprendizaje: actúa cuando hay posibilidad de mejora, no esperes a que la situación te desborde y que el cambio sea una reacción a una tensión desmesurada, sino ya no será un cambio sino una mala solución de un problema. Hay que ser proactivo.

La segunda cosa es la insistencia y continuidad de la protesta. Cuando llegué el día 16 de junio ya llevaban varios días de protesta, pero continuaron durante toda esa semana, y a día de hoy siguen diariamente con manifestaciones continuadas casi todas las tardes (después del horario de trabajo), en casi todas las grandes ciudades del país, pidiendo un cambio del sistema y no solo acciones puntuales. La insistencia y continuidad es también la clave del éxito en un cambio. El segundo aprendizaje es que a veces empezamos con mucha fuerza, es difícil que en esos primeros momentos se produzcan beneficios duraderos, hay que insistir, hay que continuar con el esfuerzo hasta que el cambio se vea más consolidado. El abandono o la evasión por cansancio es lo que esperan los que no quieren cambiar.

La forma de la protesta es la tercera cosa que me sorprendió, es pacífica  en toda regla, convocadas en lugares distintos de las ciudades. Las fuerzas del orden en muchos casos no sabían cómo actuar, qué hacer, si disolverla o unirse a ella, si reprimirla o dejarla que fluyera.  Sé que las noticias que nos están llegando no son esas,  nos informan de aquellas anécdotas de agresiones vandálicas (asaltos a supermercados, destrozos de bancos y provocación al orden policial), que en verdad son puntuales y que inevitablemente en toda manifestación aparecen como oportunidad de grupos violentos, que siempre son los mismos y que si la Policía no los localiza y los detiene es por intereses políticos casi siempre, para desprestigiar el movimiento ciudadano. El cómo innovaban para mejorar la protesta y para que esta fuese respetada por la mayoría de la sociedad (pues ya comenté que ellos mismos dicen que no tiene experiencia en este tipo de asuntos), es también admirable. Observé en directo como en algunas manifestaciones de Rio de Janeiro, los manifestantes llegaban a sentarse en el suelo para que la Policía identificase fácilmente a estos grupos. También observé como el viernes 21 a la noche, cuando por fin después de casi 15 días de protestas la Presidenta se dignó hablar en la Televisión en horario de máxima audiencia, de la mayoría de hogares del barrio donde me encontraba en ese momento, de manera espontánea surgió una pitada y abucheada general desde los balcones y ventanas mientras ella daba su discurso de calma, entendimiento y vagas promesas. Tercer aprendizaje, la innovación en las formas sirven para adaptar las cosas a las situaciones inesperadas, pero no cambian la esencia en si del fin último.

Un cuarto punto es como no han dejado que el movimiento sea monopolizado por ningún partido político (normalmente los minoritarios), ni sindicatos, ni grupos relacionados con el poder. En realizad nadie supo decirme cuales o cual organización lideraba la protesta, sé que son clase media, estudiantes universitarios y personas que en general tienen que pagar un alto porcentaje de impuestos para no ver un beneficio a la comunidad, y que saben que el dinero que se está obteniendo de la explotación de sus recursos naturales no está sirviendo para el desarrollo del país ni para su futuro.  Hoy he leído que también se unen de manera pacífica y civilizada la clase baja de las “favelas”, protestando por el engaño que han tenido durante estos años de gobierno progresista, que les lleva prometiendo mejoras de infraestructuras, de sanidad y de seguridad social, que nunca han llegado. Penúltimo aprendizaje: ¿Es necesario que alguien lidere la protesta? ¿Podemos unidos en grupos por un mismo objetivo organizarnos y conseguir gestionarnos solos? Yo “acredito que si” como diría un brasileño.

Por último, el quinto aprendizaje es que a pesar de ir consiguiendo resultados a modo de pequeñas concesiones, la protesta no termina hasta que el fin se consiga. Me emocionó ver como el estado cede ante la calle: Lo primero que vi fue cómo el precio de los servicios de transportes moderaban mucho su subida, pero ellos siguieron protestando; después la presidenta prometió una Asamblea Constituyente, o un plebiscito donde el pueblo vote directamente las medidas de la reforma política antes de octubre, pero ellos siguieron protestando; una de las cámaras ha tenido que rechazar una ley casi aprobada ya por todas las demás instituciones que daba inmunidad judicial a muchos puestos públicos; el Tribunal Supremo decretó ayer la prisión inmediata de un diputado corrupto condenado (el primero que entra en prisión), que seguía evadiendo la pena con triquiñuelas judiciales; la cámara de diputados abordó y aprobó ayer una propuesta, que estaba retrasada meses, sobre el destino de los beneficios del petróleo para la educación y la sanidad, y ellos siguen protestando; en definitiva el movimiento ciudadano sigue ganando, y este es el último aprendizaje… sí podemos cambiar, y el pueblo soberano sabe que quiere… solo hay actuar y no parar hasta que se consiga una verdadera democracia participativa.

José Valcárcel Sánchez

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.